Soy mano: Simplemente Analía, una mamá

27 de junio de 2015 - 00:00


por Graciela Labale

(Homenaje en el Día del Obrero Molinero)
Ella es una mujer del barrio La Lomita que llegó al taller de género entre géneros de la Biblioteca Palabras del Alma con su historia a cuestas, un dolor tremendo y una energía increíble. Pudo revertir “lo siniestro en maravilloso” y dio a manos llenas. Lo que sigue es un fragmento de lo escrito por Amanda Cánepa, del PRT, a través de las redes sociales, sobre lo que esta MUJER, así con mayúsculas, es capaz de hacer.
HONRAR LA VIDA (a Analía Berri)
“Cuando supimos que Luis Berri, un obrero de G.E.P.S.A. (GRUPO EMPRESARIAL PILAR SOCIEDAD ANÓNIMA), había muerto en la fábrica, lloramos por él, como por cada uno de los nuestros que trabajando encuentra la muerte por desidia empresarial. Salimos a denunciarlo, indignados y rabiosos, porque NO ES JUSTO que suceda. Hicimos lo humanamente posible para acompañar, simplemente acompañar el dolor de su madre y su familia. El tiempo pasó y hace cerca de tres meses supimos que uno de nuestros compañeros tenía cáncer. Él es de Carmen de Patagones, donde cualquier tratamiento se hace más complejo para un herrero sin obra social y de escasos recursos. Hace exactamente 48 horas el compañero decidió pedir ayuda públicamente. Y allá fuimos, casi desesperados por encontrarle una solución, a iniciar una campaña de ayuda solidaria. Veinte mil pesos para cualquiera de nosotros es una fortuna. Veinte mil pesos y la vida de nuestro compañero en juego por un puñado de billetes.
Hace un rato nos llamó el compañero, lloroso y emocionado, para avisarnos que lo había llamado ANALÍA, la mamá de aquel obrero que el 30 de septiembre dejara su vida en un silo de Pilar. Acababa de donar los 20.000 pesos para su  operación. Es parte de lo que le dio el seguro por la vida de su hijo, como si la vida de un trabajador tuviera un precio fijo. Dijo que no quería nada para ella y sigue sosteniendo que quiere dar todo ese dinero en obras de bien.
Nos cuesta escribir estas palabras. Entre llantos y desgarros, alegrías y asombros, ni siquiera encontramos palabras para describir la emoción, el agradecimiento infinito. Ella, mujer sencilla, sigue agradeciéndonos  por levantar la voz por su hijo. NADA tenés que agradecernos, Analía, absolutamente NADA. Hicimos lo que teníamos que hacer, ni más ni menos. Nada nos debés, Analía, sino que ahora no sabemos cómo agradecerte”. Con las “chicas” de La Mesa Pilar, decimos qué lindo es haberte conocido amiga, siempre te esperamos!

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