En este día, en sus 24 horas líquidas deslizándose en los relojes brillantes de sus muñecas, danzan los nombres de quienes, al final de la jornada, habrán ganado un lugar en la lista.
Habrá tensión y habrá renunciamiento. Se perderá y se ganará. Pero sobre todas las cosas habrá batalla, imposiciones, órdenes que acatar, obligaciones y traiciones, más que nada y desde mucho antes. Cómo no haberlas en este sábado 20 de junio, Día de la Bandera, si apenas lanzada la campaña ya algunos ocuparon ese lugar de luto, el de traidor.
Pasado este día todos se alinearán a lo establecido, será como una fuga de aire, como si pasara el bocado tan difícil de rumiar y se relajaran los músculos de las mandíbulas.
Los primeros puestos son los más codiciados, es milimétrico el poder ejercido, las piezas se mueven con sigilosa estrategia. Son tan pocos lugares para semejante ambición, que no caben en una lista.
Las cabezas ordenan pero no mandan. Manda el entorno. La ronda que va cercando al candidato y mastica orejas, come coco, genera la rosca necesaria para consolidar la torre que al final de este día habrá de erguirse en su pequeña victoria, en el triunfo fugaz de un papel con nombres y consensos.
Porque desde hoy y hasta el 9 de agosto, se irán abriendo las compuertas de la jauría alucinada que corre detrás de las fotos entre codazos y risas apretadas y empujones escondidos tras bambalinas. Seguramente irán llegando los peces gordos y con sus grandes pompas bajarán en paracaídas fosforescentes sobre las plazas y los clubes de los barrios, esos candidatos mayores que arrastran sufragios y encierran detonaciones. Imagino que veremos muchas cosas raras en cada visita de campaña, habrá mezcolanzas demasiado perversas para intentar entender acaso algo.
Es un mundo y es una encrucijada. Uno a uno se irán acomodando en esta primera instancia los ofrecimientos. El día será de fuerzas alineándose detrás de nombres. ¿Son nombres o son piezas de un tablero ensimismado?
Reuniones, llamadas, mensajes, presiones, firmas, documentos, formalidades. Vaya si hay diles y ribetes en esto de hacer política. Cuánto más cerca del poder se está, más se hincan los dientes en la manzana.
El domingo serán tapa y la gente solo opinará sobre ellas y ellos. Esta descripción es una ficción, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.