El próximo 3 de junio a las 17, elegimos reunirnos en la plaza 12 de Octubre, autoconvocadas bajo la consigna “Ni una menos”. ¿Quiénes? Un grupo de mujeres, que nos denominamos “La Mesa Pilar” y que desde hace unos años venimos trabajando en pos de nuestros derechos y particularmente de los de algunas mujeres de Peruzzotti, en muchos casos víctimas de violencia.
El objetivo es acompañar a aquellas que aún no cuentan con la información y las herramientas básicas para hacer uso de sus derechos, además de ofrecer un espacio de sostén y contención.
Los miércoles y viernes desde las 9 de la mañana hasta casi mediodía, en el “Taller de Género entre géneros” que funciona en la Biblioteca Palabras del Alma, entre mate y mate, circula la palabra y el oído atento mientras intentamos organizar pequeñas acciones concretas para salir del espanto. La cosa es juntar las hilachas, hilvanar proyectos y tejer sueños que ayuden a seguir andando. Pero para no quedar en el voluntarismo, desde ya que solas no podemos, es necesaria la intervención indelegable del Estado. Por eso nos unimos al reclamo firmando el petitorio que se detalla al pie:
1) Implementar los recursos necesarios y monitorear el Plan Nacional de Acción para la Prevención, la Asistencia y la Erradicación de la violencia contra las mujeres tal como lo establece la ley 26.485.
2) Garantizar que las víctimas puedan acceder a la Justicia. En cada fiscalía y cada comisaría debe haber personal capacitado para recibir denuncias. Las causas de los fueros civil y penal deben tener acceso al patrocinio jurídico gratuito durante todo el proceso judicial.
3) Elaborar el Registro Oficial Único de víctimas de la violencia contra las mujeres. Realizar estadísticas oficiales y actualizadas sobre femicidios. Solo dimensionar lo que sucede permitirá el diseño de políticas públicas efectivas.
4) Garantizar y profundizar la Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos, para formar en la igualdad y para una vida libre de discriminación y violencia machista. Sensibilizar a docentes y directivos.
5) Garantizar la protección de las víctimas de violencia. Implementar el monitoreo electrónico de los victimarios para asegurar que no violen las restricciones de acercamiento que impone la Justicia.
Y nosotras agregamos el pedido local. Acompañamiento y seguimiento integral de la víctima y su familia, más allá de la urgencia, durante un tiempo prolongado, como única forma de garantizar que no se vuelva a repetir la historia.