Octubreando: Poeta al borde del olvido

por Horacio Pettinicchi
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19 de mayo de 2015 - 00:00

“Tan solo, tan lejos, tan sin ellos/buscando a ciegas un fusil para traerles un milagro/qué harán los muchachos ahora, dónde duermen si duermen/qué hacen sus manos queridas, qué acarician si acarician/qué dolor estrangulan a solas sin ruido/que un hombre macho no debe llorar/Argentina, te llevo oculta como un ladrón/tus puntas me rompen la piel y me delatan/ quedate quieta, amor, nos miran, somos tus huerfanitos/entre la última curda y la revolución/disparando en tu honor estos cachos de muerte/Hoy ando con una garúa feroz, como llovizna tu sangre/llevo treinta nenes llorándome en el alma/todos juntos”.- (Muchachos)

No interesa de qué continente o país fuera, resulta casi axiomático que aquel que poetizara o denunciara en su prosa sobre cuestiones sociales, ha sido casi siempre adjetivado en forma despectiva o simplemente ignorado por la crítica de su país, y él supo mucho eso y, lo que es peor, sigue ignorado porque los libros de Julio Huasi son inconseguibles, nunca fue reeditado y su obra se pierde cada día un poco más en el olvido.Tampoco interesa que en algún momento se le llamara “el poeta de la revolución”, ni que fuera un acuñador de palabras al igual que Girondo, ni que Tuñón saludara “al advenimiento de un gran poeta” cuando allá  por el 59 publicara su primer libro (Sonata popular a Buenos Aires) en los legendarios Cuadernos de Cultura, o que fuera admirado por Cortázar. Poeta, crítico literario y periodista trabajó en la mítica revista Brecha y en Prensa Latina, colaboró con la revista Punto Final y en la primera etapa del Periódico de Las Madres de Plaza de Mayo.
Durante su exilio español colaboró en el Instituto de Cooperación.
Su casa siempre estuvo abierta para los amigos aunque sólo fuera para compartir un pedazo de pan y un mate. Fue un revolucionario de la literatura y de la vida, la pobreza y melancolía lo marcaron. Como muchos al exilio exterior le siguió el interior que es el que más duele, hasta que un día decidió irse para siempre. Julio Huasi, el poeta que está al borde del olvido, el exiliado que no pudo sobrevivir a tanto horror.
“Una luna con vendajes de guerra/gotea su cirio amarillo en el país/que una vez fuera azul y en su azul estallaban/lámparas de jazmines y gaviotas,/colisión de fotones, luz contra luz, idilio/donde horneaban los octubres como panes con/harina de malvón y levadura de calandrias/y una montonera de sueños cabalgaba la fragancia/de la noche en montura de tigres y estrellumbre/y la primavera austral ultrazul transfiguraba/la cruz del sur en pascua de cieluras, una/invasión mortífera de nieblas cayó/sobre la patria y trepamos peldaño a peldaño/la escalera del bandoneón sumergido sobre/músicos que pulsan aún el botón más hondo,/sonatas de guerra para mano izquierda perpetua/de niños que llevan a sus madres en brazos,/bordona que no cesará jamás, argentina,/hasta que nazcan nuevos panes en octubre/en la boca despojada de tus niños,/encenderemos tus hornos, patria, y será/tu navidad”.- (Ultrazul).
 
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