A los 73 años, Carlos Parodi, presenta su primer libro de poemas. Recorre las calles y los personajes de un Pilar entrañable que ya no es. Fue editado por Ediciones El Bodegón.
La ciudad creció, el Pilar de ahora no es el de antes. Claramente los últimos años han marcado un rumbo distinto de lo que era esa ciudad pueblo donde todos se conocían y en las afueras del casco céntrico ganaba el campo sus oficios de familia y de labores.
Carlos Parodi tiene 73 pirulos, es nacido y criado en Pilar, hasta los 14 años justamente en el campo camino a Rodríguez a un kilómetro de la Escuela Nº 8, donde hizo la primaria.
“Yo tengo de primero a sexto grado, vivía de la escuela un kilómetro para adentro, en un campo cuyo dueño era Arneo Arana. Vine a Pilar centro recién a los 16 años cuando lo indemnizaron a mi viejo y con esa plata pudimos pagar la entrega para una casa”, comparte Parodi.
Su buena predisposición y simpatía hizo que le ofrecieran trabajar de mozo en las fiestas de carnavales por entonces multitudinarias, que se hacían en el club Sportivo.
“Un hombre que se llamaba Juan era el encargado de cobrar las cuotas a los socios, me dijo ‘-Carlitos vos sos un pibe bueno, charlador, ¿por qué no venís a trabajar de mozo?’ ‘¿Te parece Juan?’ le dije. Me acuerdo que me consiguió un saco, yo tenía un pulover de lana, moño, pantalón. ¿Sabés quién vino a cantar esa noche? Margarita Palacios.”
Pasado y presente se funden en la mirada del hombre, con su libro recién editado entre las manos ya proyecta una primera presentación abierta al público para el próximo sábado 23 de mayo, 19hs en Puerto Point, primer piso del shopping del centro.
“Tuve la idea de escribirlo antes pero no tenía la posibilidad de hacerlo, en este momento de mi vida puedo y tuve mucha gente que me aconsejó para que lo haga. En el libro hay poesías de más de 35 años. Y otras más nuevas”, contó.
Afectos, vivencias, descripciones del Pilar que fue. Rastros de su recorrido por el tango. Su poesía tiene música e imágenes bien locales. Un legado que la comunidad sabrá valorar.
“Pilar era un pueblo tranquilo, tenía un cine, me acuerdo que la primera película que vi fue Marcelino pan y vino. Estaba el bar La Alambra del suegro del intendente Zúccaro, también La Marta que funcionaba donde ahora está El Colonial”.
Corría la década del 60 entre orquestas y bailes. El trabajo lo llevó a “El Boliche de Martín” frente a la plaza de San Miguel. Y también a un restaurante muy conocido que estaba donde ahora esta Easy, en el cruce Derqui.
“Se llamaba Los Ranchos. Me acuerdo que ellos hacían propaganda en los almuerzos del Canal Nueve con Romay, y los mozos de cabecera éramos Agustín y yo. Y cuando veníamos a Pilar nos veíamos en el noticiero”, sonríe al final de la nota.
“Acunando un sueño” es el nombre de su obra prima. Vale la pena asistir a la presentación del mismo donde además de firmar ejemplares Parodi recitará alguno de sus versos y lo acompañarán algunas amigas con tangos en vivo y una de sus hijas con una pieza de baile. l
Mi viejo Pilar
(fragmento)
Mansas arboledas, bordeaban las calles,
las calles tranquilas de mi viejo Pilar.
Plátanos, aromos, sobre sus veredas
todo era tranquilo en esta ciudad.
Recuerdo con nostalgia el bar de la Marta,
del siempre querido vasquito Oyhanart.
También el Alambra de Quique Rodríguez
y la vieja farmacia de Gregor Ferra.
Ya casi no quedan las viejas fachadas
de ese tiempo lindo, tal vez colonial.
Grandes edificios flanquean la plaza…
Mirá que tenemos ya una peatonal.