“No puede pasar esto, no sé si te puentearon, o estás prendido”, le lanzó por teléfono el por entonces concejal Miguel Saric al mismísimo intendente Humberto Zúccaro, quien le pedía que se calmara. Era un día de agosto de 2007 y el edil protestaba por la enésima venta polémica de tierras y calles a un emprendimiento privado, en precios que él consideraba irrisorios.
Como un aperitivo fuerte, la frase figura en la primera página del primer capítulo de “Memorias de un concejal”, libro que Saric presentó el viernes. Eso sí: reconoce de inmediato que “me di cuenta de que me excedí del límite que debí conservar, por el lugar que siempre me brindó”.
El fragmento es una pequeña muestra de lo que contiene el volumen de casi 300 páginas ($180, se consigue en Matute Libros del shopping Pilar Point), en el que se repasa la trayectoria profesional y política de Saric, un hombre amado u odiado sin términos medios desde que comenzó la función municipal en 1958, con apenas 18 años.
Se esté o no de acuerdo con las decisiones, pensamiento o formas de Saric, el libro es de lectura imprescindible para conocer los entretelones de algunos funcionamientos de la política local.
Nombrados
Más allá del exabrupto nombrado al principio de la nota, a lo largo de los capítulos el exconcejal prefiere dejar de lado al intendente y centrarse en funcionarios y compañeros de recinto, valorando el gesto de Zúccaro de convocarlo en 2005 para encabezar la lista de concejales, siendo el único edil que presenciaba cada miércoles las reuniones de gabinete.
Solo en hechos puntuales, Saric prefiere preservar el anonimato de los protagonistas. En la mayoría, estos son mencionados con nombre y apellido, desde aquellos inicios con Juan Cirilo Sanguinetti (“tan honesto como brusco en sus actitudes”), pasando por Luis Lagomarsino (“ya no podría haber Luisos en la política local”), Beto Ponce de León y Ricardo López Herrero.
Claro que un lugar preponderante es ocupado por los actores del último cuarto de siglo, como Osvaldo Pugliese –con quien es público que no simpatiza-, Marcelo Castillo (manifiesta su aprecio por él, aunque lo pinta con una personalidad algo tibia), José Molina, Fabio Gómez, Omar Mantovani, Viviana Aranzasti y varios más.
Recorrido
Countries que compran sus calles a precios muy bajos, aprobaciones expréss, la mudanza del HCD entre gallos y medianoche, la alteración de los humedales del Luján, peleas con más propios que ajenos, la participación en entidades locales desde hace décadas, las veces en que sí fue escuchado, su posición sobre las políticas de DDHH… Todo está contenido en “Memorias de un concejal”, que al finalizarlo deja una sensación: casi todo queda en suspicacias y discusiones, casi nada termina pasando por la Justicia.
El viernes, sentado junto a Carlos Cabral -quien lo ayudó a escribir el libro-, Saric afirmó que “muchos proyectos se cajonearon porque había que ponerse a trabajar. Como dije varias veces, al que le quepa el sayo que se lo ponga…”.
Saric textual
“Por buena que fuera la iniciativa, si ésta podía rozar la transgresión de alguna norma ética, aunque no estuviera escrita, (Luis Lagomarsino) inmediatamente desistía, aún estando todo en orden”.
“Esta gestión de gobierno ha hecho cosas buenas y otras no tanto. He discutido mucho con la oposición, y principalmente con mis pares y funcionarios municipales”.
“Al intendente también le reclamo. Soy consecuente con la persona que me tuvo confianza y me llamó sin ser de su partido, pero no soy obsecuente. De esas personas ya tiene”.
“(Los funcionarios) Deben recordar que son elegidos para desempeñar un servicio a la comunidad, no para gozar de las ventajas de sus cargos, beneficiando a familiares y amigos”.