Chica murguera

Paola López tiene 28 años y baila en la murga desde los 15. Hace cinco encontró en “Los Bohemios de Del Viso” su lugar en el mundo. Bombos, redoblantes y corazón.
 

3 de marzo de 2015 - 00:00

 “Soy bohemia hasta el cajón”, sentencia Paola López. Tiene 28 años y desde hace cinco “milita” en la murga Los Bohemios de Del Viso, que este año cumple un cuarto de siglo. La fiebre por el género de los bombos y los redoblantes se inició en el 2003, cuando se animó a sumarse a un grupo en su Ingeniero Maschwitz natal. 

La cristalización de ese amor llegó, sin embargo, cuando se incorporó a la agrupación delvisense con la que se lució, como cada año, en los carnavales propios y en los de cada ciudad en la que actúan como invitados. “Me atrajo el ritmo, la buena onda de la gente y el buen trabajo que hacen todos en Los Bohemios”, explicó. 
Aunque no se trate del baile más habitualmente elegido por el género femenino, Paola defiende a muerte su estirpe de murguera. “Cuando entrás en la murga te olvidás de todo, la murga es alegría y es una gran descarga de tensiones”, aseguró y garantizó que “no hay tristezas en la murga”. 
En cuanto a la técnica para desempeñar con gracia los movimientos, reconoció que “aprendí mirando cómo bailaban los demás”. “Lo mío –confió- pasa por rumbear, por mucho movimiento de piernas, brazos bien en alto y principalmente siempre sonriendo porque, sobre todo, debe transmitir alegría”. 

Hobbie y algo más
Soltera y mamá de una hija de siete años que –pese a los intentos fallidos- todavía no desarrolló ninguna inclinación por la murga, Paola intercala los ensayos en el tiempo libre que le deja su trabajo como operaria en una fábrica. 
En los ratos que le quedan, además, se aboca a la decoración de sus propios trajes. “Yo le bordo las lentejuelas, las mostacillas, le agrego flecos”, afirmó y calificó a cada pieza como una “obra de arte”. 
En cuanto a la repercusión que tiene entre los hombres su afición musical como carta de presentación, con picardía, Paola juró que “ser murguera suma porque a los hombres les llama la atención”. No obstante, reconoció que “también están los que lo ven como algo raro, que creen que los que estamos en una murga somos todos villeros”.
Con oídos sordos a las críticas, la joven sigue alimentando sueños. “Cada año –reveló- se suma más gente y siempre estamos pensando en algo nuevo, en cambiar de vestuario, en sorprender al público y en crecer”.
La buena respuesta obtenida en los carnavales del barrio porteño de Villa Urquiza, donde la agrupación de Del Viso cosechó elogios, la anima a gritar con más fuerza la frase que nunca se cansa de repetir: “voy a dejar la murga el día que me muera, soy bohemia hasta el cajón”. 


“Ser murguera suma porque a los hombres les llama la atención”.

Paola López.
 
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