Entre dos continentes

Con 27 años, Moche Atroche fue invitado para volver a mostrar sus obras en París. Pero necesita encontrar apoyos económicos. Busca cumplir su deseo de exponer en nuestro país.

6 de diciembre de 2015 - 00:00

 A los 27 años, con una carrera creciente y numerosos mojones importantes, Rubén Martínez (o “Moche a Troche” según el seudónimo con el que firma sus obras) ya es un hombre de dos continentes. El artista plástico se formó en nuestro país pero como le ha ocurrido a varios, el reconocimiento grande le llegó bien lejos de su patria: en Francia.

Rubén viajó a París en 2011 persiguiendo su sueño. Allí profundizó sus saberes y se dio el gusto grande de exponer en salones con riquísima historia y museos y galerías de los más importantes del mundo lo invitaron a mostrar sus obras.
El delvisense retornó al país el último domingo y por estas horas busca apoyos para exponer sus trabajos en Argentina y al mismo tiempo aprovechar una nueva invitación que se le hizo desde Francia.
“Me han invitado a exponer en Francia y estoy tratando de hacerlo. Pero como es un evento grande, estoy elaborando un programa de exposiciones y lo pienso para mediados o finales de 2016. No quiero precipitarme y, además, antes me gustaría presentarlo aquí”, le contó a El Diario.
Sin ayuda hasta el momento de órganos oficiales de ninguna índole (“no sé cómo llegar a ellos ni ellos a mí”, apuntó), la posibilidad de mostrar sus trabajos en Argentina llegaría de un modo inverso al que sostiene toda lógica: “insólitamente, se puede dar porque la Universidad de París tiene vínculos con la de Buenos Aires. Allá tuve gran aceptación y acá veo una no comprensión de las cosas”. “De todos modos, mi idea es siempre moverme yo, buscar contactos sin esperar a que ellos lo vengan a hacer por mí en mi país”, añadió.
Según contó, la exposición en el prestigioso escenario al que fue invitado cuesta 4.000 euros por día pero “como a ellos les gustó mi obra me dijeron que el tema dinero se puede solucionar”. “Eso sí, debo resolver envíos y otras cuestiones porque exige un mayor nivel de profesionalismo y estructura”, admitió Rubén.
En ese sentido, remarcó que “necesito contactos o alguien que me ayude con estos proyectos. Yo aprendí a pintar no a gestionar o relaciones públicas. Son chances muy importantes y hay que saltar muchos escalones. Esta situación me supera”.

El camino
Rubén estudió en el Instituto de Arte de Pilar y luego participó de talleres de arte en la Universidad de Luján. Más tarde viajó a Versailles para “buscar ser tenido en cuenta tras una mala experiencia en nuestro país”. Allí también tomó clases en las que se perfeccionó en pintura y dibujo.
Desde hace 8 años, la obra de Moche a Troche está “estrictamente ligada a la anatomía y eso me abrió las puertas en el área de la medicina”. Para el artista plástico local, aunque el arte y el cuerpo humano fueron de la mano desde el principio, “esa particularidad de mi trabajo llamó mucho la atención, lo mismo que mi método de trabajo ya que uso plumín y tinta china”. “Hago trabajos sobre el cuerpo humano, cortes de cuerpo, análisis de músculos y órganos”, completó.
Tanta repercusión tuvo su obra que en 2012 fue invitado a exponer en el prestigioso Grand Palais de París, convirtiéndose en el tercer argentino en lograr ese cometido luego de Eduardo Sívori (con “El Despertar de la ciudad”) y Raquel Forner. “Ese fue un punto clave en mi carrera porque a partir de allí me invitaron muchas galerías a exponer”, destacó.
Desde entonces pudo mostrar sus trabajos en el Ayuntamiento de Brujas en 2013 y estableció contactos con representantes de galerías del primer orden mundial como la directora de la Universidad de La Sorona, el director de Bellas Artes y el secretario del intendente de Versailles. “También con gente de la Universidad de Medicina de París que tiene al Museo de Historia de la Medicina y con representantes del hospital “Henry Mondores”, uno de los cinco más importantes de París”, enumeró. 


“En la Universidad de Medicina me han invitado a exponer y en el hospital me invitaron hasta para presenciar cirugías”. 

MOCHE A TROCHE.


 
Sus trabajos están estrictamente ligados a la anatomía y son realizados con plumín y tinta china.
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