Desde principios de 2007, en el primer piso del esqueleto de lo que iba a ser un hotel, en ruta 8 y Ramírez, con destino de abandono, desde hace 8 años, ininterrumpidamente, pasan cosas.
A pulmón, con mucho esfuerzo, en principio limpiando mugre y acarreando escombros, ese espacio se recuperó definitivamente para la cultura. Y así desde el pie, fue creciendo un proyecto en el que se combina el color, el movimiento, los sonidos y las palabras.
Hoy IntegrArte Pilar, la Escuela de Arte Popular, es un centro cultural independiente, autogestionado, en el que las decisiones se toman entre todos los que día a día le ponen el hombro, que funciona con la modalidad de cooperativa. Esto es que con la cuota que abonan alumnas y alumnos se sostienen gastos de alquiler, administrativos, mantenimiento y por supuesto los honorarios de las profesoras y profesores por sus clases. Los eventos que se realizan los fines de semana están destinados al mejoramiento del lugar y al continuo equipamiento, imprescindible para el desarrollo de la actividad.
Pero más allá de esta aburrida formalidad, vale destacar lo que ahí sucede. Cuando uno va subiendo la escalera ya se puede percibir la buena vibra. Nadie llega con cara larga, ninguno tiene apuro en irse porque, no me cabe duda, la energía positiva es contagiosa. ¿Será porque allí el trombón se tutea con el ukelele, la guitarra con la prepotencia de la batería, el gravísimo contrabajo con la maravilla del piano? ¿Será porque un texto bien dramático de una obra teatral se combina con la musicalidad del saxo? ¿O porque la dulzura de una bella voz se cruza con los colores de la paleta pintora o con el movimiento en el alto mástil donde se contornea una tela?
O será porque los fantasmas que suelen habitar los lugares abandonados dieron paso a la belleza.
Son 20 talleristas y 2 recepcionistas grosas quienes día a día ponen en marcha a IntegrArte, que recibe a más de 200 niños, jóvenes y adultos deseosos de impregnarse con el arte. Son muchas las propuestas de talleres ya existentes y tantas otras en gestación. Lo mismo que los numerosos espectáculos que se brindan en el Auditorio Astor Piazzolla, sin olvidar los ya clásicos homenajes por el Día Internacional de la Mujer o las vigilias esperando el 24 de marzo o las muestras de fin de año de alumnos y profesores.
Solo hay que estar atentos para no perderse nada.
Pero la novedad es que ahora legalmente somos, y digo “somos” porque soy parte, una Asociación Civil sin fines de lucro, que desde hace unos días cuenta con número de personería jurídica: 43144. Esto nos hace muy felices, por eso lo queremos compartir con nuestras vecinas y vecinos de Pilar y por eso el título y contenido de esta columna. ¡Un sencillo homenaje a tanto esfuerzo! Ah, y si todavía no lo conocés, no tenés más que acercarte y disfrutarlo.