El espectador: Un viaje por los ‘90

En el marco del Movistar Free Music, Fito Páez se presentó para recordar uno de sus discos más destacados.

viernes, 19 de octubre de 2012 · 00:00

Por Mayra A. Lorenzo*

El escenario se montó frente al Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires, y ante el se encontraban miles de personas esperando por un show que prometía grandes emociones al recordar uno de los discos más vendidos del rock nacional: “El amor después del amor”, de Fito Páez

“20 años después del amor” es la gira mundial, presentada en abril de este año e iniciada en junio, que le permitió a Páez volver a los escenarios y brindar un espectáculo que solo podría definirse como peculiar.

Siguiendo el estricto orden del disco, Fito comenzó interpretando “El amor después del amor”. La voz se oía tanto en el Planetario como en sus inmediaciones, pero el rosarino no apareció hasta casi la mitad del tema, donde el público estalló.

De ahí en más, el repertorio continuó rodeado de una mística especial donde la mención de su “musa” fue constante: era como si Cecilia Roth se materializara sobre el escenario cada vez que Páez la recordaba al interactuar con el público y explicaba el origen de algunas de las canciones.

“Dos Días en la Vida”, “La Verónica” y “Tráfico Por Katmandú” fueron los siguientes temas mientras las pantallas mostraban animaciones, imágenes, fragmentos de los videos o de la letra de cada una de las canciones, como acompañamiento de la banda.

Una de las particularidades de este show fue la colaboración de otros artistas, iniciada cuando al escenario subieron Fabiana Cantilo y Celeste Carballo para interpretar “Dos días en la vida”, desde los roles de Thelma y Louise.

El buen humor era notorio, y fue seguido por uno de los momentos más emocionantes del show: “Por primera vez, el Flaco y yo vamos a cantar ‘Pétalo de sal’ juntos en Buenos Aires”, presentó Fito el siguiente tema y asombró a todos cuando la voz de Luis Alberto Spinetta comenzó a flotar durante la noche primaveral. Los aplausos no se hicieron esperar.

Pero se sabe que el show debe continuar, y así fue. Luego el repertorio siguió con “Sasha, Sisí y el circulo de Baba”, “Un vestido y un amor” (tema que Páez dedicó explícitamente a Cecilia Roth) y con “Tumbas de la gloria”, momento en el que se desarrolló el primer pogo de la noche.

La lista de temas continuó a la hora de interpretar “La Rueda mágica”, con la presencia virtual de dos “compañeros de ruta”: Andrés Calamaro y Charly García. Luego sonaron “Creo”, “Detrás del muro de los lamentos”, “La balada de Donna Helena”, “Brillante sobre el mic” -nuevamente junto a Fabiana Cantilo-, y el cierre de la primera parte del show con “A rodar la vida”, donde el público volvió a ser protagonista mientras se iniciaba un nuevo pogo. Fito les había pedido que fueran salvajes y ellos obedecieron.

Durante el intervalo, se dio otro homenaje a Spinetta mientras sonaba el tema “La la la”, acompañado por imágenes de la portada del disco que grabaron juntos en 1986.

Con un traje blanco, Páez regresó al escenario para interpretar una serie de temas solo con su piano. En este ambiente intimista sonaron “Fue amor”, “Cable a tierra” y “Dale alegría a mi corazón”. Luego, la banda regresó para acompañar a Fito mientras interpretaba otros clásicos como “El diablo de tu corazón”, “11 y 6”, “Circo beat”, “Sangre”, “Al lado del camino” y “Polaroid de locura ordinaria”.

Ante un público cada vez más extasiado, Fito comenzó a nombrar una secuencia de ciudades que predecía cuál iba a ser el siguiente tema, pero no cómo iba a desarrollarse. Al mencionar Buenos Aires comenzó a sonar “Ciudad de pobres corazones”, acompañado por un grito al unísono por parte del público. La leyenda del rock nacional había subido al escenario para interpretar junto al rosarino este tema: Charly García parecía ser el cierre perfecto para esa noche, pero el espectáculo continuó un par de temas más.

Luego de un corto intervalo se dio la tercera parte del show, cierre de una noche que no solo entretuvo sino que emocionó. La formación sobre el escenario se vio completada por Diego Olivero (piano y voz), Juan Absatz (teclado y voces), Dizzy (guitarras), Mariano Otero (bajo), Gastón Baremberg (batería) y la colombiana Adriana Ferrer (quien debió remplazar registros vocales  de Claudia Puyó, que años antes habían marcado el disco).

La banda completa interpretó junto a Fito Páez “Dar es dar” y “Mariposa tecnicolor”, antes de que cada uno de los artistas que había estado sobre el escenario tuviera su oportunidad de despedirse (entre ellos, las bandas soportes: Intrépidos navegantes y Rosal).

*Estudiante de Periodismo.

Comentarios