Soy Mano: Hay que matarlos a todos

por Víctor Koprivsek
sábado, 9 de julio de 2011 · 00:00

 

 

Calles de tierra, puros pozos nomás, zanjas, casas de gente humilde, bicicletas, algún que otro asfalto y dos o tres countries, uno de ellos a pocos metros de la casa del pibe.

Con su paredón verde alto, inquebrantable, cercano.

La mañana arrima doñas por las veredas, adolescentes y niños por doquier, árboles, baldíos, rejunte de lo cotidiano, sin sobresaltos avanzan los días. Porque el barrio es así.

Dicen que es peligroso ¿qué hablan?

Yo estoy en esta comisaría hace más de cuatro meses y es el primer hecho de sangre, dice un policía.

Mientras tanto…

“Hay que matarlos a todos”, se escucha y lee.

“Son todos chorros”, gritan desde su temor.

“Asesino”, responden del otro lado.

“Los Derechos Humanos son para los ladrones”, se enardecen.

“Vamos a cortar la ruta”, encienden en el barrio.

“Se politizó la cosa”, se excusan otros.

Un número más, pequeño, diminuto. Y un patrullero en la puerta del comercio. Y un nuevo asesino y un nuevo muerto.

Ya está. Ya lo mató. Entró a hurtar/robar… leña.

Ya está muerto y el otro preso. Qué ya está te digo carajo!!!

Que tengo las pelotas hinchadas te digo con tanto matarlos a todos!!!

Que ya sé que si te entran a tu casa vos los matás como un perro, porque tenés unos huevos!!!

Que vos hablás porque nunca te robaron, yo te quiero ver si violan a tu hermana o tu madre o si matan a martillazos a tu abuela.

Ya lo mató te digo y no fuiste vos.

Ya está preso también. Ya está. Cinco armas tenía. Ya está.

Desde el fondo de mi corazón te digo -no repitas más muerte. Ya está.

Carro, plasma, trenes, play, chapa, piscina, pensión, chofer, cartón, 4 x 4, celular, sirvienta, dolor, miedo, angustia, tragedia, resignación, policía, seguridad, zanja, frío, juego, juventud, vejez, tiro en la nuca, pendejo, llanto, silencio, hermanitas, madre, esposa, hijo. Leña.

Matar, robar, reír, calentar, dormir, sufrir, callar, morir, estar preso.

El viejo hacía 50 años que vivía ahí, el pibe 16.

Ya está, fue un segundo. Un momento de frío, de cansancio, de joda, de inconciencia.

Ya está, ya lo mató. Ya estamos todos muertos. Ya se metió en los ojos de otros pibes, ya se cuenta en las almacenes del barrio, ya lo repiten en las filas de Jumbo.

Ya está carajo. Ya está.

 

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