OCTUBREANDO: El amor de un padre

por Horacio Pettinicchi
octubreliterario@yahoo.com.ar
martes, 21 de junio de 2011 · 00:00

 

Poco antes de partir para lo que sería su concluyente destino, el Comandante Ernesto Guevara deja a sus hijos una carta de despedida donde suma la ternura con simples consejos para enfrentar la vida, sin dejar de lado su claridad ideológica.

“Mis queridos Aliusha, Camilo, Celita y Tatico: Les escribo desde muy lejos y muy aprisa, de modo que no les voy a poder contar nuevas aventuras. Es una lástima porque están interesantes y Pepe el Caimán me ha presentado muchos amigos. Otra vez lo haré.

Ahora quería decirles que los quiero mucho y los recuerdo siempre, junto con mamá, aunque, a los más chiquitos casi los conozco por fotografía porque eran muy pequeñines cuando me fui. Pronto yo me voy a sacar una foto para que me conozcan como estoy ahora: un poco más viejo y feo.

Esta carta va a llegar cuando Aliusha cumpla seis años, así que servirá para felicitarla y desearle que los cumpla muy feliz: Aliusha, debes ser bastante estudiosa y ayudar a tu mamá en todo lo que puedas. Acuérdate que eres la mayor.

Tú, Camilo, debes decir menos malas palabras que en la escuela no se puede decirlas y hay que acostumbrarse a usarlas donde se pueda. Celita, ayuda siempre a tu abuelita en las tareas de la casa y sigue siendo tan simpática como cuando nos despedimos te acuerdas?, A que no. Tatico, tu crece y hazte hombre que después veremos qué se hace. Si hay imperialismo todavía, salimos a pelearlo, Si eso se acaba, tú, Camilo y yo podemos irnos de vacaciones a la luna.

Denle un beso de parte mía a los abuelos, a Myriam y su cría, a Estela y Carmita y reciban un beso del tamaño de un elefante, de Papá.

A Hildita, otro beso del tamaño de un elefante y díganle que le escribiré pronto, ahora, no me queda tiempo. Papá.”

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