Se meten en las calles, cruzan raudas por las veredas, descansan debajo de las camas, en garages y closets, junto al resto de las cosas más queridas.
Para cientos y miles de jóvenes se volvieron estandartes de lucha y resistencia, bandera del corazón. Son, nada más ni nada menos, que las patinetas.
Hay numerosos grupos de pibas y pibes que se reúnen alrededor de ellas, se volvieron la excusa perfecta para juntarse y transitar el hermoso recorrido de la amistad que se comparte.
Y eso que no tienen en todo el Partido de Pilar, ni un miserable lugar donde practicar su deporte, tranquilos, sin que los echen, incluso más de una vez sufrieron algún maltrato por un adulto intolerante, llámese policía o delegado municipal.
Pero ellas y ellos no claudican.
Se los acusa de romper cosas, algo que nunca se pudo comprobar. Se los señala como peligrosos, nada más lejos de la realidad.
En su inmensa mayoría, los jóvenes skaters son estudiantes o trabajan, no consumen drogas ni alcohol, van con la frente en alto y la dignidad en la mirada.
Les tocó en suerte bancar una parada difícil, la de no dejarse doblegar, seguir adelante aunque los echen, aunque no los tengan en cuenta o los menosprecien.
Pero cada vez son más, brotan en esquinas de barrios populares y privados, andan con su bandera de cuatro ruedas a cuestas, sueñan, ríen, son felices con la patineta debajo del brazo o los pies.
Están diseminados por todos los pueblos, en Derqui son ejemplo de compañerismo y organización, en Del Viso respetan como pocos a los mayores, también los he visto al costado de la Panamericana, en Alberti, Maquinista Savio y Pilar.
Son una legión que se las trae. Aprendieron a no venderse y su estrategia es resistir.
La patineta se volvió un símbolo de porfiada rebeldía, de sano ensayo para lo que vendrá.
Ellas y ellos lo saben, por eso van y vienen con sus tablas ligeras, porque son sus compañeras, aunque maltrechas, marcadas y emparchadas por los saltos de la vida, los pibes saben que siempre están dispuestas a intentar una pirueta mágica, que dé sentido a las plazas.
