Mario Acenjo lleva tres años trabajando en Teatro de Repertorio, compañía de Vicente López.
“Íntimas amigas”
Funciones: los sábados, a las 21.
Lugar: Teatro de Repertorio (Melo 1756, Vicente López).
Entrada: 30 pesos.
Reservas: 4797-8515.
“Hay dos cosas que le preocupan al actor: que la pieza salga bien y que vaya gente, ya que el teatro sin público no existe. Por suerte, en el estreno salió todo bien en ambos aspectos”, manifestó el actor pilarense Mario Acenjo, quien junto al elenco Teatro de Repertorio acaba de subir la obra “Íntimas amigas” en la sala ubicada en Melo 1756, Vicente López.
Con dirección de Roberto Aguirre, esta trabajo escrito por Oscar Viale (autor de “Camino negro”, “Convivencia” y “Tratala con cariño”, entre otras) hace hincapié en la historia de una joven, Roberta, que tiene dificultades con el otro sexo y en su búsqueda recupera a una ex compañera de colegio, con la cual comienza a transitar espacios y recuerdos.
“El estreno salió muy bien, es una obra que está muy bien ensayada, por lo que considero que sólo le faltan funciones, nada más. Con el paso de las presentaciones la puesta se irá puliendo y cada actor tendrá la posibilidad de ajustar su personaje”, señaló a El Diario.
Hace 3 años que Acenjo integra el elenco de Teatro de Repertorio, compañía con la que representó las piezas “El naufragio de Álvar Núñez Cabeza de Vaca” (José Sanchis Sinisterra), “Escuela de mujeres” (Molière) y “Los invisibles” (Gregorio de Laferrère).
En el personaje
Más allá de su vasta experiencia sobre las tablas, Acenjo admitió que tal como le sucede en todas las obras, con “Íntimas amigas” le cuesta atravesar esa distancia que lo separa del personaje, para finalmente sentirse dentro de él. “Es que aunque no parezca, mi timidez a veces puede más. Esta sensación desaparece en el instante que piso el escenario. Mientras estoy transitando desde el anonimato al personaje lo sufro mucho, pero cuando me planto en las tablas se produce esa magia que hace desaparecer todo miedo y temor”, confesó.
“Incluso me olvido de quién soy y me transformo en el personaje, en ese muñeco o monstruo tan temido para nosotros los actores y tan amado por el público. Sin dudas, ese es el momento que más disfruto de todo el proceso que tiene una obra. Creo que para todo actor, llegar a ese punto es un verdadero orgasmo, es el pico máximo”, subrayó el artista.
- ¿A lo largo de tu carrera te tocó hacer personajes u obras que tal vez no te hayas gustado tanto?
- A mí me gusta actuar. Eso me lo descubrió Jorge “Titi” Villar, al que, como la mayoría de los actores pilarenses, le estoy eternamente agradecido. Por suerte, siempre me gustó lo que me tocó hacer. No sé si para un actor habrá un personaje o una obra que no le guste, creo que es parte de nuestro trabajo y uno lo hace como tal, porque amamos esto.
OCTUBREANDO
El pájaro
por Horacio Pettinicchi
“Creía en la revolución compañero, no sabes cómo creía, con ella íbamos a ser todos iguales, en ella se acabarían los prejuicios burgueses, la diferencia de clases y lo que es más, la diferencia de sexualidad, con ella compañero seríamos libres, y me alisté, combatí por ella, viví por ella, pero en la Revolución no había espacio para el homosexualismo, en la Revolución compañero, también estaban todos los prejuicios machistas. ‘Pájaro, eso es lo que tu eres’, y comprendía que ser ‘pájaro’ en Cuba era una de las calamidades más grandes que le podía ocurrir a un ser humano”.
La Cuba de Casa de las Américas, la de estampitas del Che y de Camilo, solidaria é igualitaria Cuba, símbolo de resistencia pero también de ceguera, sufriendo en lo externo la interminable agresión imperialista, y en lo interno el ciego machismo revolucionario, donde la igualdad existía para todos menos para el escritor o el homosexual, donde se acosaba al intelectual no siempre complaciente con el régimen, pero al gay se lo condenaba a trabajos forzados. En uno de esos campos Reynaldo Arenas comenzó a escribir “El mundo alucinante”, su primera novela donde recrea la vida de Servando Tersa de Mier, fraile mexicano que vivió en el siglo XVIII y que es encarcelado por sus ideas. Sacada clandestinamente de la isla fue publicada en el extranjero ganándose por cierto el odio del castrismo. Enjuiciado y preso por contrarrevolucionario, logra escapar para ser recapturado poco después yendo a parar con sus huesos a la prisión de El Morro. Cárcel para criminales comunes donde luego de dos años de torturas y trabajos forzados, logran arrancarle una autoinculpación.
Arenas fue un escritor compulsivo y a veces escribió en condiciones patéticas. Casi toda su obra fue censurada, escondida y destruida. Durante muchos años, el objetivo principal de Arenas fue escapar de la isla, lo cual finalmente logró en 1980 con el Éxodo de Mariel. Su prosa no es para nada objetiva, pero es exactamente su subjetividad lo que nos interesa resaltar. Su autobiografía “Antes que amanezca”, escrita mientras agonizaba de Sida en un hospital de Nueva York, fue llevada al cine. En ella a igual que en toda su obra, Arenas vuelca toda su rabia, su dolor, pero fundamentalmente el rencor que lo carcomía por haber creído en una revolución que lo despreció a igual que la sociedad burguesa.
“Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Yo ya lo soy”. Reinaldo Arenas, diciembre de 1990.
