Dos mujeres, una crisis y una marca que se abre paso en el mundo.
Dos mujeres, una crisis y una marca que se abre paso en el mundo.
Hacer joyas a partir de materiales de descarte es el concepto que desarrollan las responsables de Tota Reciclados, una marca en ascenso que surgió luego de la crisis del 2001. Mientras continúan con su exposición en la galería Ars Duo en el shopping Torres del Sol (Panamericana Km. 50), se preparan para formar parte de una muestra que se realizará en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) a partir del 10 de junio.
“Hay una contradicción en lo que hacemos, que a nosotras nos gusta mucho. Hacer cosas lindas con cosas lindas es fácil pero con materiales que otros descartaron no tanto”, afirmó Valeria Hasse en relación al trabajo que lleva adelante junto a su socia Marcela Muñiz al frente de Tota Reciclados.
La materia prima que da lugar a las joyas de la marca son objetos heredados, encontrados, recuperados, o materiales descartados en la vía pública. “Cada material, cada pieza, cada cuenta, tienen una historia que nos sugiere el camino a seguir en el proceso de diseño”, indicaron las responsables.
En el marco de la muestra colectiva de la que participarán 11 joyeras organizada por la galería on-line “Metalistería”, dos de sus creaciones serán exhibidas en el Malba. La misma muestra, aunque de forma fotográfica, también se montó en México, donde además las imágenes fueron compiladas en forma de libro.
A su vez, en Pilar varias de sus piezas permanecerán expuestas al menos durante los próximos 15 días en la galería Ars Duo.
Filosofía
Tota Reciclados nació en el año 2002 como fruto de la creatividad de una diseñadora gráfica y una arquitecta. “Empezamos después de la crisis del 2001, en ese momento íbamos a los proveedores y no encontrábamos nada, y también habíamos heredado cosas de familiares nuestros”, comentó Valeria, para confesar que “empezamos a hacer joyas de casualidad”.
En cuanto a los motivos que las llevaron a dedicarse exclusivamente a este campo, la diseñadora señaló que “las joyas son algo acotado, no dependés de un tercero, así que aunque ninguna de las dos sabía de técnica ni de orfebrería, empezamos a probar con el ensamblado de alambres”.
Esa primera aproximación las llevó a un lugar impensado y a un reconocimiento mundial que continúa en ascenso. “Empezamos rescatando piezas que tienen mucho valor, para nosotras las joyas no tienen valor material sino el valor agregado del trabajo de elaboración”, indicó la responsable. Y continuó: “en el camino fuimos descubriendo cosas que venían de otro lado, por ejemplo que encontrábamos por la calle, o cosas que otros descartaban, pequeñas joyitas”.
Botones viejos, pedazos de otras joyas, retazos textiles, bordados, elementos encontrados en la vía pública y hasta tapas de libros antiguos son algunos de los materiales que tras un proceso de transformación, terminan convertidos en collares, broches, aros, hebillas o anillos.
“Nosotras trabajamos muchas veces con piezas rotas de otras joyas, no las arreglamos porque consideramos que eso tiene una belleza”, aclaró Valeria, para recordar que “al principio hubo gente que nos miraba raro, fue un camino lento”.
Precisamente, acerca de la apertura que muestra la Argentina frente a este tipo de arte, opinó que “si lo comparás con Europa nuestro país es muy convencional, pero de a poco se fue generando un movimiento muy interesante”.
“El problema –siguió- es que no está tomada muy en serio, no hay un instituto de formación para joyería desde el diseño”.
A la hora de definirse, las mentoras de Tota Diseños develaron algo del secreto de su éxito: “nosotras tenemos una pata en la moda, otra en el arte y otra en el diseño, cruzamos diferentes espacios”.
En el mundo
Abriéndose al mercado internacional, Tota Reciclados desembarcó con sus creaciones en diferentes muestras internacionales.
En 2009 fueron invitadas a participar en la prestigiosa exposición Schmuck 09 en Munich, Alemania, el evento de joyería contemporánea más importante de Europa que se realiza cada año en el contexto de la Feria Internacional de Artesanías.
Además, sus joyas pueden adquirirse en galerías de Viena y París. En Argentina, sus piezas pueden conseguirse en el showroom de Palermo (Costa Rica 4684 estudio 5), o en los hoteles Faena y Alvear.
El 10 de junio a partir de las 19 llegarán al Malba junto a otras 9 joyeras argentinas. Junto a las piezas, se presentará un libro con los retratos de las creadoras realizados por la fotógrafa Rosana Schoijett y la reproducción de cada uno de los trabajos.
