Espléndida apertura para el ciclo 2010

Artistas de primer nivel desplegaron la cantata escénica "Carmina Burana". El 29 de mayo llega "Armónica y música argentina".
martes, 27 de abril de 2010 · 00:00

En «Carmina Burana», el maestro Carlos Vieu se lució con una esmerada dirección.

 

Con un espectáculo de lujo se inició –el último fin de semana– el ciclo dedicado al género clásico que instauró una cita infaltable los últimos sábados de cada mes: Conciertos Pilar Golf. Y arrancó su sexta temporada con una de las obras sinfónico-corales más impactantes del siglo XX: la cantata escénica “Carmina Burana”, del alemán Carl Orff.

La versión interpretada por tres solistas vocales, dos coros, dos pianos y percusión, resultó ideal para el ámbito del auditorio de Pilar Golf (kilómetro 60.5 de la ruta 8), que se vio colmado por una audiencia entusiasta y atenta.

La soprano Laura Ramallo debió reemplazar a último momento a su colega Laura Polverini, y lo hizo con solvencia y excelentes recursos técnicos, al igual que el barítono Gustavo Feulién, de hermosa voz y adecuado carácter, y el tenor Hernán Sánchez Arteaga, cuya interpretación de “Olim lacus colueram” sorprendió por su decidida afinación. 

Párrafo aparte mereció la actuación de Marcelo Ayub y Fernando Pérez a cargo de la labor pianística. Carl Orff elaboró en primera instancia la obra para esta combinación de instrumentos, junto al conjunto de percusión, y luego la orquestó. De allí la riqueza sonora que emana de ambos teclados, palmaria en manos de Ayub y Pérez, dos maestros del instrumento. En tanto que la percusión sonó atinada, y el conjunto coral cumplió una magnífica labor.

Por supuesto, todo ello se debió a la esmerada dirección de Carlos Vieu, un profesional de primer nivel que supo dar el peso exacto tanto al grupo coral como al instrumental y a los solistas vocales. Dirigiendo sin partitura, es decir de memoria, la gestualidad del maestro Vieu constituyó un espectáculo aparte, por su apasionamiento y expresividad. Ante el entusiasmo de los concurrentes, los intérpretes repitieron el imponente final, “O Fortuna, emperatrix mundi”.

 

Lo que viene

Para el segundo encuentro de su sexta temporada, Conciertos Pilar Golf presentará “Armónica y música argentina”, espectáculo que se realizará el sábado 29 de mayo.

El particular sonido de la armónica ofrecerá una relectura de clásicos de la música popular propuesta por Franco Luciani, un joven instrumentista rosarino que debuta en el ciclo. Ganador del Premio Revelación Cosquín 2002, desde ese año se presentó consecutivamente en todas las ediciones de ese festival, y también fue premiado como Revelación Folclórica en el Premio Clarín 2005. 

Con el pianista Daniel Godfrid conforman un dúo ideal para este repertorio. Tocarán obras de Aníbal Troilo, Atahualpa Yupanqui, Juan Carlos Cobián, Luis Alberto Spinetta, Carlos Gardel, Anselmo Alfredo Aieta, Fernando Portal, Astor Piazzolla, José Dames, Ariel Ramírez, Alberto Ginastera, Julián Díaz y Pitín Castellanos.

 

Octubreando

Octubre pilagá

por Horacio Pettinicchi

octubreliterario@yahoo.com.ar 

Eran cientos los que marchaban en ese año de 1946, contentos iban, cantando iban, con sus mujeres y sus hijos, por el largo camino que unía Las Lomitas (Formosa) con la lejana Tartagal. Eran braceros pilagás, movilizados tras la promesa de un jornal de seis pesos que le habían prometido pagar en el Ingenio San Martín del Tabacal. Más de un mes de marcha les costó. En abril llegaron, no acabaron de instalarse que ya estaban en los surcos adentrándose en el cañaveral, dulce fruto para algunos y tan amargo para ellos, mujeres e hijos ayudando, dejando el alma, sudando la vida con cada golpe. Y llegó el día de paga, acomodaron sus esperanzas en largas colas aguardando los seis pesos prometidos, pero sólo había 2,50, de nada valieron las protestas, las quejas de los caciques.

Que era orden de Robustiano Patrón Costa, dijeron, expropiador de tierras, conspicuo conservador, que se tenían que ir, ordenaron. Nada podían hacer, y así decidieron emprender el regreso, con su hambre a cuestas, con sus ancianos y sus hijos hambrientos. Ya de regreso en Las Lomitas las madres recorrían los ranchos rogando por un trozo de pan para sus hijos. Poco podían dar los pobladores. Los caciques Nola Lagadick, Paulo Navarro (Pablito) y Luciano Córdoba fueron comisionados a pedir ayuda al Jefe del Escuadrón de Gendarmería. Al enterarse el gobierno nacional envió tres vagones con alimentos. Recién en septiembre llegaron, y luego de ser “aliviada” la mitad de la carga, en octubre fueron entregados los alimentos en estado de putrefacción a los pilagá. Los primeros en morir fueron ancianos y niños. Los indios denunciaron que habían sido envenenados. Cuentan que noche tras noche retumbaban los instrumentos en las ceremonias mortuorias y las protestas. La Gendarmería rodeó el campamento indígena con cien gendarmes armados y prohibió a los pilagás entrar al pueblo. Era el 10 de octubre cuando las ametralladoras y los fusiles hicieron lo suyo. Los que lograron escapar fueron cazados en el  monte “que no queden testigos”, era la consigna de los matadores.

El miedo sembrado por el Estado cubrió los hechos con un manto de silencio.

A sesenta años de la masacre de más de 800 aborígenes de la etnia pilagá, en el marco de BACIFI 2010 se estrenó “Octubre pilagá, relatos sobre el silencio”. Producida por Valeria Mapelma y Georgina Barreiro, tras más tres años de investigación en la Provincia de Formosa y búsqueda en archivos oficiales.

 

Comentarios