Liliana Sánchez no detiene su marcha

La derquina participa de una muestra de libros de artista en Vicente López. A partir de la próxima semana, su obra se exhibirá en México.
martes, 20 de abril de 2010 · 00:00

Liliana Sánchez recorriendo la exposición de libros de artistas organizada en Vicente López.

 

Como buen espíritu inquieto, la artista Liliana Sánchez no sólo cambia continuamente de formatos a la hora de expresarse a través del arte, sino que además se ocupa de lograr que su trabajo se exhiba en cuanto lugar sea posible, tanto en la Argentina como en el exterior.

Es así como la representante de Presidente Derqui participó –el pasado fin de semana– de la muestra “Dos / Cientos 200 Libros de artista” que se inauguró en Vicente López, al tiempo que en unos días viajará por segunda vez a México para sumarse a la exposición “Homenaje a Nezahualcoyotl”, organizada en el marco del Bicentenario de ese país.

La muestra de libros de artista –que toma como disparador el 200º aniversario de nuestra Patria– contó con la curaduría de Juan Carlos Romero y Carla Rey, directora de una nueva galería de arte que próximamente abrirá sus puertas en Palermo. La idea de esta propuesta, que hasta el 9 de mayo se podrá visitar en el Centro Cultural Paseo Quinta Trabucco (Melo 3050) fue convocar a 200 artistas para que expongan su obra vinculada con el Bicentenario o con las variantes que propone el número que encierra el título, aunque también estaba permitido hacerlo sobre una temática libre.

Sánchez decidió sumarse a la consigna de la exposición con un “libro de artista que agrupa a 200 hongos alineados, como si fueran soldaditos haciendo fila”. Además, aportó otra creación de formato más pequeño (7 x 10 centímetros), titulada “Eyaculaciones”, que tiene puntos en común con otra de sus obras que ya pasó por Estados Unidos, España y China.     

“Si bien es un formato que no se fomenta en muchos lados, lo cierto es que se pueden ver cosas excepcionales. Los libros de artista son joyitas, son ejemplares únicos, tan delicados como exquisitos”, apuntó Sánchez, en diálogo con El Diario.

- ¿Qué es lo que más te atrae de un libro de artista?

- Se trata de una obra que te permite jugar de otra manera. Tiene otro carácter, otra fuerza y atrae a otro público. Por lo general se genera una relación bastante personal e intimista entre el libro de artista y aquel que lo observa. Hay silencio, porque existe una cuestión de contemplación y de cuidado.

 

Otra vez, México

El próximo viernes, Sánchez volará por segunda vez a México para participar de la exposición “Homenaje a Nezahualcoyotl”, que del 26 al 30 de este mes, se realizará en el Centro Regional de Cultura de Texcoco. “Claro que hay un poco de nervios y ansiedad. Además, llevar la obra al exterior siempre resulta un poco más estresante”, manifestó la derquina, quien en esta ocasión aportará a la muestra una docena de obras pertenecientes a la serie “Piel sobre piel”, la misma que a mediados del año pasado exhibió en Canadá.

Por pedido de los organizadores, Sánchez –quien fue especialmente invitada por el Honorable Ayuntamiento de Texcoco– invitó a algunas colegas, entre ellas Alicia Fontana, quien sumará a la muestra trabajos de su serie “Mujeres guerreras”.

“La idea es que salga todo lindo, que guste y que, por supuesto, nos vuelvan a invitar. Allí voy a estar una semana, así que quiero aprovechar los momentos que tenga libre para recorrer algunos museos, como el de Antropología, que dicen que es espectacular”, dijo.

 

Octubreando 

Desde el borde 

por Horacio Pettinicchi

octubreliterario@yahoo.com.ar  

Cargó con sus conflictos sabiéndolos parte irrenunciable de sí mismo, y no hay duda que su estado psíquico influyó fundamentalmente en su lenguaje descarnado, totalmente violento, absolutamente desesperado. Poeta a pesar de su demencia, poesía-puente que lo une a los hombres, poesía-escudo que lo protege de su propia destrucción.

Transitaba períodos de una lucidez casi sobrenatural para caer en etapas de delirio persecutorio que lo convertían en un ser mordaz y agresivo, creando a su alrededor un clima desfavorable, llegándose a pensar que sus reiteradas internaciones fueron una especie de castigo social. Sentía un odio visceral por la siquiatría, quizás por tanta terapia de choque, o tal vez por el ancestral miedo de verse por dentro.

Antonin Artaud, a igual que Fijman, mantuvo una unidad asombrosa en su obra, una lógica sin igual, poesía sin tapujos, no fragmentada, donde “una tenue línea separa el cielo del infierno, la vida de la muerte”, una absoluta coherencia revestida de incoherencia, inmersa en lo más profundo del abismo humano, desgarrante conjunción exasperadamente bella que conmueve y sorprende. 

Artaud nació en Marsella, de un grave cuadro de meningitis a los cuatro años le queda un temperamento nervioso e irritable, interpretado por algunos como una neurosífilis heredada de sus padres. El dolor físico y la paranoia no lo abandonarán jamás, obligándolo a pasar largos períodos en psiquiátricos. Su catolicismo temprano influye en su vida y en su obra, oscilando entre el ateismo y el antisemitismo. En 1920 al llegar a París reúne sus primeros versos en “Tractac del ciel”. Conoce a André Breton (surrealismo). Junto a Roger Vitral inaugura “El Teatro de Alfred Jarry”, y su absoluto fracaso lo lleva a sentar las bases del denominado Teatro de la Crueldad. En México convive con los indios Tarahumaras experimentando con el peyote (alucinógeno extraído del cactus). Para él los Tarahumaras son una “Raza-Principio” cuya cultura considera superior a la del hombre de occidente. Tal es su influencia que de regreso a París propone como primera representación del Teatro de la Crueldad, la obra “La conquista de México”. Incursiona en la astrología y el tarot. Luego vienen “Van Gogh, el suicidado de la sociedad”,  su programa de radio: “Para acabar con el juicio de Dios” que fuera censurado, y otros trabajos interrumpidos por largas estadías en hospicios. Precursor del teatro del absurdo, muere de un cáncer el 4 de marzo de 1948 en el asilo de Ivry-sur-Seine.

“Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida. Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Al asesinar al lenguaje verbal, estamos asesinando al padre de todas nuestras confusiones. Por fin seremos libres. Esto vale no sólo para el teatro. Seremos hombres libres en todo aspecto de nuestra vida.”

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