La homosexualidad en el Paraguay de Stroessner, en el Bafici

Se presentó "Cuchillo de Palo 108", un documental de la realizadora Renata Costa. Pone de relieve la persecución a las minorías sexuales durante la larga dictadura que sufrió el país vecino.

14 de abril de 2010 - 00:00

“Cuchillo de palo 108”. Una escena del documental que se presentó ayer.

 

 

El documental «Cuchillo de palo 108», de la realizadora paraguaya Renata Costa, que a partir de un secreto familiar investiga y pone al descubierto la trama de la persecución y tortura a homosexuales llevada adelante por el gobierno del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989), tuvo su estreno ayer en la Competencia Internacional del Bafici.

Se trata de un documental que Costa lleva con mano  maestra desde un comienzo algo insípido a un final pleno de dramatismo, construido alrededor del entorno familiar y que parte del secreto que encierra la muerte de su tío Rodolfo y el silencio respecto de la vida que llevaba.

Único hijo que descarta el trabajo de herrero que desarrolla el padre y el resto de la familia (parte del rodaje es en la herrería del abuelo que ahora maneja el padre de la realizadora), Rodolfo prefiere dedicarse -en los años de su juventud- al baile y luego a actividades desconocidas con las que reúne varios millones en la cuenta bancaria al día de su muerte.

A través de una compilación de datos, Costa va reconstruyendo con una información que al principio es apenas aleatoria e insustancial pero que no oculta, parte de la historia de su tío, un homosexual muy conocido en la comunidad gay de Asunción que llevaba una suerte de doble vida, y que escondía su elección sexual para una familia que lo condenaba y una sociedad con una homofobia superlativa.

De hecho, el número 108 del título del filme es la manera de nombrar despectivamente a los homosexuales en el Paraguay a partir de una redada que encarceló y divulgó los nombres de 108 gays en una investigación policial.

 

Homofobia

El mismo recorrido que lleva a la realizadora a conocer  detalles de la vida de su tío -que no excluyen la cárcel y los vejámenes- la conduce también a elaborar una suerte de puesta al día de la situación de la homosexualidad en el Paraguay durante la dictadura de Stroessner, la persecución a la que fue sometida y las torturas que recibía por parte de la policía.

El filme también es un acercamiento de la realizadora a su  padre, a quien confronta permanentemente a cámara sobre la conservadora visión que tiene y la homofobia que expresa pero que marca al mismo tiempo un intento de acercamiento afectivo.

Una particular forma de indagar para un filme preciso, tenue, delicado, profundo y sin concesiones, aún siendo de una respetuosidad que a veces exacerba y cuando uno le pide a la realizadora una mayor actitud indagatoria que ella sorprendentemente logra pero con métodos mucho más leves y amables de los que pueden imaginarse.

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