Literatura

Soy Mano: La tormenta perfecta

por Chino Méndez

23 de diciembre de 2023 - 10:34

Sopló el viento y lo hizo tan fuerte que en muchos lugares fue en verdad catastrófico. Pasó la tormenta, pero no con poco dolor y sí con escasos recursos, comenzará la reconstrucción de todo lo que voló envuelto en el aire antes de desplomarse. Árboles, techos y cablerío obstruyendo el paso… Naturaleza, hogar y energía revolcados contra el piso como una metáfora que se borda perfectamente con esta tormenta de costos a la que intentaremos sobrevivir.

Entenderán ustedes que otra cosa que también cuesta mucho es el optimismo después de tanto desastre, en todo sentido. La brutalidad que se viste de “necesaria y urgente” es tal que ya ni se habla de ramas y chapas atravesando nubes, será que la naturaleza es más piadosa y sabia que muchas personas que vulneran a otras con decisiones que no esconden el empacho del poder.

Mientras pienso y repienso en algo colorido como para colaborar con un cacho de esperanza, en este mismo instante, la policía dispara balas de goma y riega con gas pimienta a manifestantes cordobeses. Y las cacerolas se hacen escuchar en muchos lugares como anunciando un inminente e inexorable vacío existencial. Las acuarelas con palabras lindas se destiñen a cada instante.

¿No había terminado la guerra de Unitarios y Federales? Aquella de Rosas, Mitre, Sarmiento y Peñaloza…

“Y más acá, las bombas en La Plaza”… “Ufff qué quilombo”.

“¿Y El Golpe? “ Algo habrán hecho”.

“Y la hiperinflación, la convertibilidad, ¿te acordás?… Alfonsín, Saúl y Domingo”…

“¿Me jodés que todo esto te recuerda a los saqueos en 2001? ¿Ese conflicto que llegó por un ajuste fiscal para pagar una deuda?”

¿Cómo se vivirá nuevamente con las leyes de la selva? Alguno permanecerá a gusto por conveniencia o morbo, otros quizás se aferrarán al palo enjabonado de una esperanza que los sentará de culo en poco tiempo, estarán quienes ocupen las plazas y a los que intentarán deslegitimizar como suele hacer la carroña. Habrá quienes echen culpas de un lado y del otro y en el medio caeremos como moscas todos los “sincerados”.

Qué jodido es el odio que construye vendavales de relatos y destruye realidades, es como una tormenta furiosa que amenaza con la destrucción total, pero que pasa, como pasa todo. Porque más allá de la sed de aniquilamiento, el que sueña con ser envidiado, el “anti” volverá a ver florecer todo aquello que odia. Entre lo derrumbado siempre habrá un ladrillo unido a otro para recordarnos que se puede, o la sombra de un árbol en donde dibujarnos de pie en un paisaje de cara a una brisa suave.

¡Qué manera más naif de terminar la columna! Bueno, en este espacio y en este contexto quizás sí sea necesario y urgente.

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