por Javier Geist
“Spoiler” de Pablo Manzano. Pilar, Batata Libros, 2025, 182 páginas.
por Javier Geist
La frase del título era repetida una y otra vez por un conductor de un programa de streaming. En su discurso exploraba distintas teorías conspirativas y sentenciaba que la realidad no sólo las desacreditaba, sino que siempre exhibía una versión mucho más patética que la propuesta por esas ficciones teóricas. Casualmente, o tal vez no, al día siguiente llegó a mis manos “Spoiler”, el nuevo libro de Pablo Manzano. Mientras lo leía no pude más que sentir una profunda conexión entre ambos fenómenos, pero también abismales distancias. De alguna forma, el fenómeno streaming logró colocar en el medio masivo con mayor alcance actual a un grupo selecto de personas patéticas a narrar diariamente sus miserias. Y, por algún motivo, esto fascinó a miles de personas que lo volvieron un contenido de consumo diario, a veces con idolatría. No escribo esto para encontrarle un sentido a la máxima expresión de la modernidad líquida de la que supo hablar Zygmunt Bauman, sino porque la obra de Manzano toma esta línea argumental y la lleva aún más allá. La contratapa de esta bella publicación que nos entrega la editorial pilarense Batata Libros, la define como “una obra disidente que desnuda los fetiches y estereotipos de la nueva moral mainstream”; es que el autor logra hacer de este gesto una marca de su característico estilo. El resultado es una poética de lo cotidiano centrada en la crudeza y la observación aguda.
A diferencia de la novela “Celebración” (2022), en los once relatos que componen el actual libro, el autor elude la primera persona testimonial para asumir un rol tan descriptivo como crítico. Quizás donde más se evidencia esta cuestión metaficcional sea en el inicio de “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?” cuando presenta a sus protagonistas como “Les llamaremos Necio y Sabio, pero puede que Sabio no fuera tan sabio ni necio tan necio. O, si me permite el lector que lo manipule ya de entrada, puede que ambos fueran bastante necios” (p. 127). Omitamos por un momento la manipulación del lector, la clave aquí es la caracterización de los personajes. No hay héroes, historias de redención, ni fábulas morales, tampoco la tragedia social que tanto retrató el realismo, lo que se aprecia en estos relatos es la existencia patética de los personajes. Pero no es un sentimiento lejano, uno no puede más que reconocer a sus semejantes (y, hasta tal vez, a uno mismo) en las variopintas desventuras que el autor nos ofrece. Una distancia importante con el fenómeno citado al inicio es que sus protagonistas no forman parte de una selecta clase social mediática (treintañeros fracasados siguiendo los vaivenes de la moda) sino que amplía el espectro mucho más. De ahí la posibilidad del reconocimiento y la certeza de la variedad de los espacios recorridos por el autor: Alguien que nació en San Luis, estudió en Buenos Aires, trabajó como traductor en Barcelona y actualmente vive en Viena. Hay una impronta globalizadora en los relatos, pero todos logran sentirse cercanos, casi como un síntoma de época. Un anecdotario posmoderno.
Otra pieza clave es la legitimación de la escritura. Las pantallas lograron cierta evanescencia de lo audiovisual, una imagen se publica y se pierde entre las miles. Pero lo escrito nos acerca un poco más a la idea de durabilidad. La gran mayoría de los personajes aquí citados tienen una relación con la escritura, unas veces más compleja que otras. En el primer relato, el escritor Emerson tiene un bloqueo creativo y explora diversos momentos de su pasado buscando algo digno de narrar. Spoiler: “No escribió nada. La historia, si es que había historia, se fue desgastando en su boca” (p.16). Cada relato deja un retrogusto amargo y a la vez aumenta las ganas de leer, como incentivando una fascinación por las desventuras. ¿Acaso los relatos de lo cotidiano fagocitaron la posibilidad de una épica actual? Algún día lo sabremos.
Mientras tanto, en el segundo relato se evidencia el poder polifónico de estos cuentos. Accedemos al diario (si, otra vez la escritura) de su protagonista: “Pensaba que nunca más iba a escribir, que no debía suceder” (p. 17) pero… “Otra vez la escritura, otra vez esta libreta” (pp. 17-18). Así en el relato “La palabra amor”, una mujer que ha hecho su vida y es dueña de su libertad se somete a una terapia oncológica mientras reflexiona sobre sus distintos vínculos amorosos y la diferencia entre sexo y amor.
Quizás uno de los puntos más altos del libro se encuentre en el tercer relato: “Hombre viejo, hombre nuevo”, donde se narra el enfrentamiento entre dos hombres y sus propias relaciones con los movimientos feministas, las ideologías de género y las nuevas masculinidades. El desarrollo es tan jugoso e incómodo que en este caso vale la pena omitir el spoiler con cualquier tipo de cita. La temática aguda vuelve y se hace carne en “Traumatismo”, el quinto relato, donde a la conflictiva relación entre hombres se agrega la conflictiva relación entre hombres y mujeres. Allí el humor ácido de los distintos desenlaces logra un cierre perfecto en cada uno de los fragmentos en que se estructura el cuento.
En “Spoiler”, el décimo relato que da nombre al volumente, nos reencontramos con el protagonista de la primera historia. Esta vez en un futuro no muy lejano, más cerca de la edición que de la escritura, y con un gran comienzo que sirve tanto como para introducir una escritura fragmentaria (se reproducen chats de una aplicación de mensajería en varios momentos de la historia) como para marcar una clara línea estético-ideológica que bien puede proyectarse a toda la obra: “Si no te arruina la vida no es arte” (p. 143). Respecto al último relato, “So far”, se apuesta ya por una circularidad tendida a toda la obra del autor. En este caso se ofrece una “versión remasterizada” del relato que vio la luz originalmente en el quinto número de Boca de Sapo allá por el año 2010 y que reproducía algunas de las características de la llamada literatura de blog, retratando la conflictiva relación entre escritura y tecnología, una suerte de presagio de los años venideros.
El libro de Pablo Manzano representa una gran apuesta de esta nueva editorial pilarense. Sus páginas no están exentas de polémicas, así como nosotros no lo estamos al echar una mirada a nuestro alrededor para dejarnos sorprender por las irreverentes escenas que se nos ponen delante. El autor ofrece esa mirada cómplice, como de quien camina a nuestro lado y ante “esa” escena nos mirara levantando ambas cejas, sin necesidad de decir más de todo lo que su expresión transmite, a la espera de la risa cómplice o del suspiro resignado. “Spoiler” es ese placer culposo que no sólo se disfruta, sino que da paso a un abanico de interpretaciones y cuestionamientos.
