ver más
Entrevista

Gato Maass: "El mural es como una galería al aire libre"

Luego de 20 años, el artista dio por terminado su proyecto Arte Urbano, con el que pintó gran cantidad de obras en Pilar y sus localidades.

Por Alejandro Lafourcade 2 de mayo de 2026 - 12:15

No resulta difícil para cualquier pilarense identificar algunos de aquellos lugares públicos en los que está pintado un mural, en general dominado por el surrealismo: son las obras de Alejandro Gato Maass en el marco de su proyecto Arte Urbano, del que anunció su final luego de 20 años de actividad.

El artista no pensaba allá por 2004 o 2005 que su idea se extendería tanto en el tiempo y en tantos lugares. Lo cierto es que, dos décadas después, al llegarle la jubilación consideró que era buen momento para decir “ciclo cumplido” con los murales urbanos.

gato maradona

DIEGO. Uno de los murales del Gato Maass más queridos por la gente.

El camino

“Durante muchos años me había dedicado a pintar carteles publicitarios, incentivado por mi amigo Claudio ‘Toronja’ Quintana”, recordó en diálogo con El Diario. Amante del fútbol y la música, el Gato (nadie lo llama Alejandro) se orientó al arte desde la influencia paterna.

Sin embargo, el negocio tambaleó “cuando apareció el plotter y fue dejándose de lado la pintura a mano. Yo a cada cartel le ponía algo de mi arte”.

Luego de una breve y fallida experiencia con un remís, un hecho casi fortuito cambió todo. “Sin pedir permiso -recuerda- me puse a pintar un mural en la esquina de Pedro Lagrave y Belgrano. Por suerte, el dueño del lugar (Pinky Bottarelli) me dejó seguir. Así empecé”.

El primer benefactor fue Pinturerías Tommy. Luego, “como mi amigo Walter Aón trabajaba en Colorín, se me ocurrió por intermedio suyo presentarles un proyecto. Me dijeron que no me darían plata, pero sí toda la pintura que quisiera. A Walter se le ocurrió presentarlo en la Municipalidad”.

Así se dio la reunión iniciática con Manuel Vázquez, en ese momento director de Cultura en la intendencia de Humberto Zúccaro, quienes dieron el visto bueno dando inicio a Arte Urbano.

Cada vez que estaba pintando un mural se frenaba alguien a mirar, preguntar… Que pasara un laburante con el bolsito y me dijera ‘alto dibujo’ ya era un pago extra para mí.

Cada vez que estaba pintando un mural se frenaba alguien a mirar, preguntar… Que pasara un laburante con el bolsito y me dijera ‘alto dibujo’ ya era un pago extra para mí.

El acuerdo fue pintar unos ocho murales anuales, lo que además con los años dio paso a clases, talleres, exposiciones y demás incursiones de Maass como integrante del área, en esa y las gestiones sucesivas hasta llegar a la actualidad.

A su vez, junto a los murales se sumaron cuadros en sitios como el Teatro Ángel Alonso, Il Piccolo Teatro y la Biblioteca Bartolomé Mitre.

gato spinetta

EL ÚLTIMO. Mural para la plazoleta Luis Alberto Spinetta, del centro de Pilar.

Cielo abierto

“El mundo del arte y las galerías es bastante cerrado -expresa Maass-, hay que tener contactos y plata. Por eso, el mural es una galería al aire libre”. En este sentido, uno de los objetivos del pilarense fue llevarle el arte a la gente de a pie.

Sobre esto, destaca que “cada vez que estaba pintando un mural se frenaba alguien a mirar, preguntar… Que pasara un laburante con el bolsito y me dijera ‘alto dibujo’ ya era un pago extra para mí”.

Por otra parte, en redes aprovechó también para agradecer a tantas personas que durante estos años apoyaron al proyecto; así como a las pinturerías que aportaron material, como Colorín, Nano y Ranco.

Fueron unos 20 años de murales en Pilar centro, Del Viso, Presidente Derqui, Manuel Alberti, Lagomarsino y más lugares. “Los más complicados -rememora- no tenían que ver con el diseño sino con la altura, por lo peligroso. Uno de los más difíciles fue el de la calle Belgrano, frente al Instituto Parroquial, subido a un andamio a 6 metros del suelo”.

Asimismo, uno de los más populares es el de temática futbolera, en Uruguay y ruta 8: “Empezó con Maradona y, con el Mundial, se sumaron Messi y Dibu Martínez”.

El primero, aquel de Lagrave y Belgrano. Los últimos, los realizados en la Universidad Nacional de Pilar y la plazoleta Luis Alberto Spinetta, inaugurada este verano en Juan B. Alberdi y San Martín. Después de dos décadas llevando al arte a la calle, para el Gato Maass llegó el momento de bajarse del andamio.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar