La Leishmaniasis, una enfermedad que asoma

Por Gustavo Kietaibl, médico veterinario.
sábado, 15 de febrero de 2020 · 09:25

Las primeras referencias escritas de los síntomas visibles de la Leishmaniasis datan del siglo séptimo antes de Cristo. Debido a su amplia y persistente prevalencia a lo largo de la antigüedad como una misteriosa enfermedad de síntomas diversos, se la ha denominado con diferentes nombres que van desde la "lepra blanca" a la " fiebre del negro". Estos nombres sugieren creencias culturales negativas o a la mitología, que aún se alimentan en la estigmatización social de la leishmaniasis en la actualidad. 

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria y el vector  que la disemina es el famoso carachai, jején que pica a baja altura,  pica muy fuerte y generalmente lo hace a la tardecita.  Entonces, cuando el mosquito (flebotomo) pica a un perro infectado con el parásito protozoo, toma parásitos de la sangre y al picar a otro humano o animal se la trasmite. Una persona o un animal sólo pueden llegar a contagiarse de leishmaniasis con la picadura de un mosquito, sólo se transmite por mosquito. El reservorio habitual es el perro, pero para que la enfermedad se trasmita es imprescindible la participación del vector. Este jején o vector se localiza en zonas rurales con clima mediterráneo, subtropical y tropical.

Hay tres formas principales de presentación de la enfermedad: visceral (la forma más grave de la enfermedad), cutánea (la más común) y mucocutánea. En las personas, la leishmaniasis visceral afecta al bazo, hígado, médula ósea y otros órganos. Los síntomas que produce son fiebre prolongada, aumento de tamaño del abdomen, pérdida de apetito, disminución de peso, tos seca, diarrea y vómitos. La cutánea,  afecta a la piel y a las membranas mucosas provocando llagas en la región donde se ha producido la picadura del flebótomo. La mucocutánea, produce la destrucción total o parcial de las membranas mucosas de la nariz, la boca y la garganta. 

Prevención

Para prevenir esta enfermedad es importante evitar las picaduras de los mosquitos, colocando toldos de malla fina alrededor de las camas y en las ventanas, en zonas donde está presente la enfermedad. Otra posibilidad es el uso de repelentes.  A nivel de salud pública, se deben tomar medidas para reducir las poblaciones de estos insectos y controlar los estanques públicos. Es importante tener en cuenta estas recomendaciones ya que no existen vacunas ni medicamentos que prevengan la enfermedad. La leishmaniasis humana y canina en Argentina es una enfermedad de denuncia obligatoria (Ley 15465, Decreto).

 

Los primeros casos de leishmaniasis cutánea se registraron en la década de 1910 en el NOA. Desde 1985 la enfermedad re-emergió generando focos epidémicos con más de 900 casos, fenómeno que abarcó toda el área endémica: Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes. En mayo del año 2006 en el Hospital Juan Garrahan se presentó un diagnóstico de Leishmaniasis Visceral en un niño residente en la localidad de Posadas, provincia de Misiones. La investigación realizada demostró que se trató de un caso autóctono y del ámbito urbano, con identificación de perros afectados con este parásito. En consecuencia, esto, generó un alerta del Ministerio de Salud. Hasta mayo del 2008 en Misiones se registraron 19 casos de Leishmaniasis Visceral humana y más de 3.500 casos caninos. Como si eso fuera poco, hubo 4 casos de la misma enfermedad, presente en humanos, en La Banda, Santiago del Estero y presente en caninos al menos en Formosa y Corrientes. La situación actual en Argentina, y en especial en la provincia de Tucumán, es de alto riesgo con un incremento de la difusión de la enfermedad que dificulta determinar los límites geográficos de la misma. Esta situación implica la necesidad de desarrollar estrategias y herramientas de vigilancia y control incorporadas al Programa Nacional de Leishmaniasis y sus referentes provinciales. Cabe aclarar que, a pesar de todo, nada está dicho todavía sobre el control de la enfermedad en la provincia. Lo cierto es que si no se evita el ingreso de la Leishmaniasis visceral pasará muy probablemente a obtener estatus de enfermedad endémica de difícil erradicación debido a su complejidad una vez instalada. El Área de vigilancia de Epidemiologia de Salud de la Provincia de Entre Ríos confirmó que se registró el primer caso de leishmaniasis visceral humana, en una mujer de Concordia, y nos acercamos cada vez más a Buenos Aires, con alta densidad poblacional que aumenta potencialmente el riesgo de diseminación. Actualmente afecta a 6 millones de personas en 98 países. Unos 0,9-1,6 millones de nuevos casos cada año.

 

 

 

 

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