La localidad de Villa Astolfi salió a la calle para pedir justicia por Mónica Ligorria, integrante de una conocida familia de la zona que fue asesinada por su pareja, Hernán Ayerbe, el pasado lunes 21 de este mes.
Varias denuncias y una perimetral que no alcanzó: pidieron justicia por una mujer asesinada en Pilar
Mónica Ligorria fue atacada por Hernán Ayerbe, su expareja, el lunes 21. Familia y vecinos se manifestaron en Villa Astolfi. Y relataron los días previos al femicidio.
La manifestación se hizo en la plaza Marcelino Champagnat, donde familiares de la víctima detallaron cómo fueron los días previos al femicidio.
El hecho tuvo lugar en horas del mediodía de esa fecha, en el puente ubicado a la altura del kilómetro 57 de la Panamericana, en la entrada al barrio El Pachito. Allí, Mónica tenía un puesto de venta de huevos y fue en ese preciso lugar donde fue atacada a plena luz del día.
Luego, Ayerbe escapó en su camioneta rumbo a Campana, ciudad de la que es oriundo, pero en determinado momento intentó quitarse la vida disparándose en la cabeza. Sin embargo, sólo recibió heridas superficiales y fue detenido por la policía.
Reconstrucción
Quien se encargó de reconstruir lo sucedido en los días previos fue Nancy, una de las hermanas de Mónica. En diálogo con el canal TN, la mujer recordó que el miércoles 16 la víctima “hizo la denuncia en la Comisaría de la Mujer de Pilar, yo la acompañé y se la tomaron. Le dijeron que al otro día tenía que ir a la fiscalía a ratificar y mostrar los moretones que tenía en la pierna”.
Dichos moretones habían sido provocados por Ayerbe ese mismo miércoles: “Él se dio cuenta de que ya no había marcha atrás (con la separación) y se desquitó con todos, adelante de la familia, rompió todo, estaba sacadísimo y la agarró a patadas”.
Sobre esto, Nancy Ligorria afirmó que el ahora femicida “la maltrató psicológicamente por 16 años, siempre fue muy agresivo, un psicópata narcisista que mi hermana padeció”.
El jueves 17, “mi hermana salió con mi sobrino a repartir unos huevos a 20 cuadras y él viniendo para Villa Astolfi les cruzó la camioneta y les revoleó una llave cruz en el parabrisas. Mi sobrino alcanzó a volantear y fueron a hacer la denuncia en la comisaría de Villa Astolfi”.
La orden de restricción perimetral se materializó al viernes, prohibiéndole a Ayerbe acercarse a menos de 300 metros de su ya expareja. No obstante, Mónica recibió ese mismo día un mensaje inquietante: “A la noche le mandó mensaje la hermana de él, avisándole que Ayerbe se había comprado un arma de fuego y que era para mi sobrino y para mi hermana. No sé si se lo habrá contado o ella misma lo vio, pero llamó para avisarle”.
En este sentido, la familia recordó que en otras ocasiones “ya la había amenazado, le dijo que le iba a prender fuego la camioneta, le decía ‘no sabés de lo que soy capaz’”.
Tras la advertencia de su excuñada, Ligorria acudió nuevamente el viernes 18 a la comisaría de la Mujer para avisar lo que le habían contado, pero según Nancy “no le tomaron la denuncia. Cuando dijo que tenía miedo, le aconsejaron que se escondiera”.
Por eso, el sábado regresó y tuvo mejor suerte: “Otra policía se sorprendió porque no le habían tomado la denuncia el viernes, Ahí sí le tomaron la ampliación”.
Desenlace
Sus intentos por encontrar tranquilidad siguieron el mismo lunes 21, día del femicidio. La hermana recordó que “a la mañana fue a la Fiscalía y vino contenta porque le había tomado la ampliación. Le dijeron que haga vida normal, que la perimetral la tenía él, que tenía la app de botón antipánico… Pero no te da tiempo”.
Y continuó: “Según nos dijeron en la fiscalía sobre el relato de testigos, al mediodía él llegó, salió con un papel (que se cree era la perimetral), se lo tiró en la camioneta y se escucha que ella dice ‘no te atrevas’. Le dispara, ella cae al piso. Si bien disparó tres veces, uno le dio en la cabeza”.
Ante el terrible desenlace, la mujer pidió “que no quede como una muerte más. Las perimetrales no funcionan ¿En qué cabeza cabe que una perimetral va a hacer que no te maten?”.
Por último, relató un episodio ocurrido tras el asesinato de su hermana, un último acto de solidaridad: “Nos enteramos que era donante de órganos, por eso agradecemos a la doctora Amada, del Hospital Central de Pilar, por el amor y acompañamiento que hemos recibido. Se hizo un gran operativo en el que Moni pudo salvar muchas vidas, va a seguir viviendo en un montón de personas”.