Hoy, Federico Achával realiza la jura como nuevo intendente de Pilar, cargo que ocupará hasta 2023. El lugar elegido fue, por primera vez, el Instituto Carlos Pellegrini.
Aquella caminata de Luiso hasta el Municipio
En 1983, la democracia retornó a nuestro país y en Pilar quien fue elegido intendente fue Luis Lagomarsino, caudillo peronista que llegaba al Palacio Municipal luego de una larga trayectoria política.
Sobre el día de la asunción, Ana María Tarrible (nuera del mandatario) recordaba años atrás que en aquel entonces “el protocolo decía que al intendente electo había que ir a buscarlo a la casa, y de ahí caminar a la municipalidad para que asuma".
Sin embargo, "él no quiso salir desde su casa de Villa Morra porque eran varias cuadras, por eso salió desde la casa de mis padres, en Rivadavia e Independencia”. Desde ahí caminó Luiso las dos cuadras hasta el municipio, rodeado de vecinos eufóricos.
En el ambiente reinaba un aire fresco, de renovación y esperanza, a tono con lo que ocurría a nivel nacional. “Nadie quería sacarse fotos –comentó hace unos años Nélida Domenech, elegida concejal por el MID-, sólo se hizo un acto lo más formal posible, y juramos todos los concejales juntos para que nadie quede primero ni último en los nombramientos”. Además, la permanencia de los ediles en sus cargos -2 o 4 años- fue sorteada.
Luego de casi 40 años de trajinar en el justicialismo local, se cumplía el sueño del caudillo: Luis David Celestino Lagomarsino era, al fin, intendente de Pilar, lugar al que llegó caminando entre los vecinos.