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LA BODA DEL AÑO

Después de 65 años de estar juntos decidieron casarse por iglesia

Roberto (89) y Segunda (87) vinieron hace más de 60 años a vivir a Villa Rosa desde un pueblo de Catamarca. Ahora se casaron y celebraron junto a hijos, nietos y bisnietos.
Por Redacción Pilar a Diario 23 de mayo de 2018 - 00:00

Con el auge del ferrocarril en Argentina, fueron muchas las familias que debieron trasladarse a ciudades y pueblos cercanos a una red ferroviaria. Pero esta no es una historia más, es la historia de Roberto Félix Cattaneo, de 89 años, y Segunda Olegaria Gutiérrez, de 87, que hace más de 60 años llegaron a Pilar, más precisamente a Villa Rosa, desde un pequeño pueblo en la ciudad de Recreo, en Catamarca, para trabajar en el Ferrocarril Belgrano Norte.
Sin embargo, esta crónica no es novedosa por el simple hecho de que debieron recorrer cientos de kilómetros para instalarse en una ciudad lejana, sino porque después de 65 años de amor, 7 hijos y más de 30 nietos y bisnietos, el sábado pasado decidieron dar el sí, ese que hoy por hoy asusta a muchos jóvenes, pero que en su caso no fue más que una manera de despedirse, amándose como el primer día, el día que se conocieron en su pueblo natal y eligieron no volver a separarse.
Cuando Roberto les dijo a sus hijos que le quería pedir casamiento a Segunda, los “chicos”, que de chicos ya no tienen tanto, no lo dudaron y pusieron manos a la obra para organizar, dentro de sus posibilidades, un festejo digno de tamaño amor. Ellos saben que su papá, que padece una durísima enfermedad, eligió esta manera para vivir los últimos años de su vida mostrándole a su novia de la juventud que, a pesar del paso de los años, la ama como el primer día.
Así, Antonio, Beto, Raúl, Noemí, Cucuna (que en realidad se llama Oscar), Gustavo y Luis empezaron a planear la boda del año, la que sin lugar a dudas quedará en sus recuerdos para siempre.
“Mi hermano trabaja en una iglesia evangélica así que decidimos que se casen bajo esta religión y el festejo fue en la casa de mis papás, fue un momento muy lindo, una alegría inmensa para todos, como la alegría que sentimos cuando mi papá nos dijo que le quería pedir casamiento a mamá”, le contó Luis, uno de los menores del clan Cattaneo, a El Diario.
Por circunstancias de la vida, pudieron casarse por civil pero la ceremonia religiosa no lograron concretarla, y después vinieron los hijos, los nietos y bisnietos y el plan fue quedando postergado hasta la propuesta, que llegó a los 87 años de Roberto. “Si lo tengo que describir, puedo decir que mi papá es un buen hombre y que fue un gran papá, ahora está muy enfermo y entre todos sus hijos lo estamos cuidando, sabemos que le queda poco pero esta decisión que tomó nos trajo mucha felicidad”, agregó Luis, que no pudo evitar quebrarse de la emoción.
En una era en la que todo es volátil, que las relaciones pasajeras son la normal y que el amor tiene plazos, todavía emocionan y sorprenden historias como las de Roberto y Segunda, para los que ni la enfermedad es un límite y siguen eligiéndose con la misma admiración que el primer día, con el mismo brillo en los ojos de esa primera vez en que se cruzaron, seguramente sin pensar que lo suyo, era para toda la vida. 


“Mi papá es un buen hombre y fue un gran papá, ahora está muy enfermo y entre todos sus hijos lo estamos cuidando, sabemos que le queda poco pero esta decisión que tomó nos trajo mucha felicidad”. LUIS CATTANEO.
 

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