por Celeste Lafourcade
“A los adolescentes hay que prestarles el oído”
Director de la Media 9 de Fátima por dos décadas, acaba de jubilarse. Hizo de la escuela un emblema en el abordaje de los derechos humanos y aspira a que siga en esa dirección.
c.lafourcade@pilaradiario.com
No fue su extensa gestión al frente de la Escuela Media 9 sino su impronta, sobre la que se construyó la identidad del colegio hoy reconocido en la comunidad por su compromiso social, lo que hizo de Donato Di Santo un docente para recordar.
Este año, luego de dos décadas en el cargo, se jubiló como director del establecimiento de la localidad de Fátima. El hombre de 60 años que dio sus primeros pasos en la docencia como profesor de matemáticas, supo hacer de la escuela un emblema en el abordaje de los derechos humanos, entre otros temas tantas veces esquivados en las aulas.
-¿Cómo es la vida después de jubilarse?
- Hay muchas cosas que se extrañan, como ser reconocido por los chicos, las familias, la comunidad. Mi trabajo en la escuela no era sedentario, era dar vueltas de un lado para el otro, estar atento a lo que sucedía. Ahora esas cosas no las tengo y me resulta extraño, pero la vida es avanzar y que otro vaya tomando la posta.
-¿Qué es lo que más rescata de estar 20 años en contacto con adolescentes?
- Que no son hipócritas, te van a querer o te van a odiar, son de una sola cara. Cuando estás en un grupo grande de adolescentes, siempre hay alegría y muchas veces los adultos no sabemos interpretar un montón de sus cuestiones, hay que prestarles el oído. Tienen esa rebeldía que hace que la vida sea interesante.
Su sello
-Como director de la Escuela 9 marcó una impronta, el colegio ganó un reconocimiento en la comunidad, ¿se siente el responsable?
- Si alguien me hace responsable lo tomo con orgullo, pero también es bueno decir que mucha gente me acompañó y también hubo un momento en el país que hizo posible que todas estas cosas sucedan. Cuando veo a los jóvenes participando, en las plazas, pienso que algo hemos hecho en la secundaria.
-Ahora, en un contexto político diferente, ¿esa semilla quedó sembrada?
- Me gustaría pensar que las cosas no vuelven para atrás. Que hay semillas que han germinado y están dando sus frutos. Pero creo que las personas que quedaron en la escuela tienen que seguir trabajando, tenemos que volver a sembrar.
-¿Qué le gustaría que siguiera pasando con la Media 9?
- Me gustaría que la escuela siga siendo reconocida por lo que fue todos estos años. Está prolija, la estructura está en orden, trabajamos en proyectos como el de los derechos humanos que nos hacen tener una impronta dentro del distrito. Esa cosa de escuchar siempre al otro, tratar de solucionar los problemas, de no ser burocráticos.
-¿Por qué le gustaría que lo recordaran como director?
- Haber tenido contacto con familiares de desaparecidos en Fátima fue un antes y un después. Me gustaría que me recordaran como uno más de los que trató que Fátima no olvidase lo que sucedió en ese lugar y que soy partícipe de la defensa de los derechos humanos.
-¿Qué le quedaría por reforzar a la escuela?
- Hay algunos docentes que desaniman a los alumnos, me da la sensación de que en vez de contagiar optimismo, los tiran a menos. También a veces el docente toma las cosas como muy personales y en realidad el joven no está para pelearse con uno, está para que uno lo pueda acompañar. Esas cosas me quedaron en el tintero. Sé que son muy utópicas, pero si vuelvo a alguna escuela, sobre esto me gustaría trabajar.
El Dato
En sus más de 30 años de docencia, recorrió más de una decena de escuelas en Pilar. Actualmente, cumple funciones administrativas en la Jefatura Distrital de Educación.
Mirada optimista
Reacio a hablar de educación en términos de calidad por considerarlo un concepto “extranjero” a la pedagogía, Di Santo analizó los cambios por los que atravesó la escuela durante sus dos décadas como director.
“Cambiaron muchas cosas, la currícula, los planes de estudio. Se hizo hincapié en la inclusión, las nuevas tecnologías, la computadora, todo esto hizo que los chicos abarquen un panorama de cosas que quizás en el 96 estaban más vedadas para la escuela”, expresó.
“Ahora –continuó- si uno quiere medir a los chicos por lo que rinden en matemáticas o ciencias sociales, tal vez sí nos vamos a encontrar con cuestiones, pero la cosa es mucho más amplia que ser bueno en matemáticas, las pruebas deberían ser otras. La escuela avanzó mucho y bienvenido sea”.