Una mujer de 28 años, vecina del barrio Lima, que asegura haber sido golpeada en reiteradas oportunidades por su marido, advierte que sus denuncias no son consideradas por las autoridades policiales y judiciales de Pilar.
Una mujer golpeada por su expareja reclama protección
Fue agredida en dos oportunidades en menos de un mes. El hombre le impide el contacto con sus hijas. Y viola una orden de exclusión. Exige que las autoridades intervengan.
La víctima es María Cristina Myszakowski. En una charla con El Diario acusó a su expareja, Raúl Alberto Martín, de 32 de agredirla e impedirle ver a sus hijas de 8 y 10 años.
El episodio más reciente que relata la joven tuvo lugar semanas atrás, cuando reveló: “Me dio una paliza después de una discusión”.
“Me sacó para afuera con la lluvia, ante la mirada de mis dos hijas –recordó- y no me dejaba entrar a la casa pero tampoco me dejaba salir de la propiedad”.
Fueron los vecinos los que en aquella oportunidad alertaron a la policía, que la trasladó al hospital Sanguinetti, donde se constataron las lesiones y más tarde se radicó la denuncia en la Comisaría Pilar 1ª.
“Ahí me encuentro que él ya había hecho una denuncia contra mí”, contó asombrada.
Desde aquel episodio, el hombre asumió unilateralmente el cuidado de las niñas, impidiendo cualquier contacto con su madre.
Periplo
El camino de Myszakowski continuó en el Juzgado Nº2 de Familia, en la Fiscalía y en la Secretaría de Niñez y Adolescencia. “Nadie me daba una respuesta satisfactoria”, aseguró.
Asimismo, aunque consiguió un perímetro de restricción de acercamiento para él, afirmó que “mi expareja nunca cumplió”.
“Varias veces –agregó- llegó a provocarme donde yo estaba y la policía iba a la casa donde se escondía y la familia decía que no se encontraba”.
Incluso, señaló que “en estos días me enteré que esa exclusión fue rebajada de 500 a sólo 100 metros de distancia y nunca me comunicaron a mí de ese cambio”.
El último miércoles, la mujer ratificó las denuncias en la Fiscalía, que fijó una audiencia para el día siguiente. Sin embargo, Martín no se presentó.
“La verdad que yo tengo mucho miedo porque él es muy violento y no hay custodia para mí”, sostuvo la víctima y reiteró que su preocupación mayor es ahora poder reencontrarse con sus nenas.
“Lo que quiero es la restitución de mis hijas, porque considero que el Juzgado no está haciendo lo necesario para que yo esté con ellas”, concluyó.
Historia repetida
La que tuvo lugar semanas atrás, fue la segunda gran agresión en menos de un mes, dado que el 20 de julio la mujer afirmó que su pareja le golpeó la cabeza contra la pared en medio de una discusión, lo que provocó pérdida de conocimiento.
Esto motivó a la víctima a hacer la denuncia en la Comisaría de la Mujer. Pero “es lo mismo que nada”, protestó.
También llegó al Juzgado 2 de Familia, que dictó una orden de exclusión del hogar y perímetro de restricción para el acusado. Pero “como yo no pude ir a buscar la certificación de exclusión, quedó todo en la nada”, reconoció la joven que en medio del recorrido por los ámbitos judiciales y policiales, aceptó la reconciliación.
“Él me pidió perdón, diciendo que me amaba”, recordó. Sin embargo, la siguiente agresión no tardó en llegar y desde la noche en que él la obligó a salir de la casa bajo la lluvia, no pudo volver a tener contacto con sus hijas.
“La verdad que yo tengo mucho miedo porque él es muy violento y no hay custodia para mí”.
“Quiero la restitución de mis hijas, considero que el Juzgado no está haciendo lo necesario para que yo esté con ellas”.