Carta de lector
El Lago Cholila, arde
Sr. Director:
En sólo tres días se han quemado miles de hectáreas de hermoso bosque nativo.
Un puñado de hombres combate el fuego con motosierras, picos y palas, corajudos pobladores y turistas junto a una brigada de incendios local que hace lo que puede con una vieja topadora tratando de hacer un cortafuego.
Recién ayer llegaron algunos refuerzos; una autobomba, otro puñado de hombres en una batalla desleal contra el fuego que avanza y se come toda la margen norte del lago, llegando ahora a la otra cabecera, zona de gran riqueza turística, disfrutada anualmente por locales y extranjeros.
Todo va desapareciendo, mientras alguien toma decisiones. Ya es muy tarde, ya todo está descontrolado mientras desde los medios o las redes sociales se pelean por si fue intencional o no, se denuncian negociados y ventilan trapitos sucios.
¿Qué culpa tienen los zorros, los huemules, los cóndores? ¿Qué les importa a ellos de quién son las tierras, si son fiscales o privadas?
Mientras nosotros discutimos, el fuego destruye su hábitat. Los funcionarios están conformes, dicen que está todo controlado, que no hay riesgo de pérdida de vidas y el poco ganado ya fue puesto a resguardo.
¿Y quién cuida mis montañas, mis coihues, mis lengas?
¿Por qué tardan días en reaccionar?
¿Quién coordina?
¿Dónde están los aviones?
En Chile dicen ¿y por qué?
Quiénes frecuentamos, amamos y cuidamos la Patagonia vemos año a año cómo se queman nuestros bosques y sufrimos mirando impotentes las columnas humeantes a lo lejos. ¿Todos los años lo mismo?
No es un tema político, han pasado varios gobiernos y el manejo del fuego coordinado y eficiente es un tema pendiente. ¿Es un tema local o provincial?
Son lugares difíciles es la respuesta, vaya sí lo sabremos los que caminamos anualmente esos bosques.
Ya fueron Bariloche, Lago Puelo, Epuyén, Puelo otra vez...
Hoy el Lago Cholila arde y los que lo amamos no podemos quedarnos con los brazos cruzados.
Hay focos por todos lados y los vecinos y los exhaustos brigadistas no pueden aguantar mucho más.
Se necesitan los aviones, más recursos, más ayuda profesional para preservar las maravillas de la naturaleza para nuestros hijos.
Paula Castellote.