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Tribuna del lector: Las deudas que terminó pagando Nisman

Por Silvia Majdalani*
19 de febrero de 2015 - 00:00

Cuanto más escucho y más leo, menos entiendo. Desde que el dudosamente fallecido Fiscal Nisman presentó la denuncia contra Cristina y sus colaboradores y funcionarios, se han escrito y dicho cantidad de cosas, muchas, de difícil compresión.

En la loca desesperación de negar categóricamente los hechos investigados, sólo para cumplir con su obligación de sufrientes afectados por el síndrome de Estocolmo, algunos funcionarios K vociferan toda suerte de frases rebuscadas e irracionales tratando de agradar a su captora.

Intentan desesperadamente instalar la teoría del golpe. El tema es que, entre barbaridad y barbaridad, el tiempo pasa y la verdad huye.

La dramática muerte de un fiscal de la Nación es convertida por el Gobierno nacional en una comedia de enredos. Una interminable lista de errores van tornándose en horrores. Se repite que la denuncia de Nisman y la ratificación de Policcita es una operación de prensa o una enorme maniobra de desestabilización. Se dice que la Presidente fue notificada de la muerte del fiscal, pero no coinciden ni los horarios, ni los carteros que llevaron la noticia.

Nadie debe estar feliz por esta triste situación. Nadie puede festejar que la Presidente esté imputada en una causa por encubrimiento. Somos todos argentinos y lo primero debiera ser para todos la Patria.

El mundo nos mira incrédulo. Un país con una Presidente imputada y un vice procesado, y ambos aficionados al baile. Los fans cantan y bailan, y después se refrescan en la fuente del Patio de las Palmeras de la Casa de Gobierno.

La Dra. Fernández de Kirchner nos deja el silencio y se queda con la alegría. Lo hace como si fuera su derecho divino, como si pudiera descalificar a los miles que queremos vivir de otra manera, en nuestra Nación.

Por eso, aún cuando la Sra. de Kirchner nos tenga acostumbrados a decisiones espasmódicas e intempestivas, no puedo dejar de volver una y otra vez a la decisión que tomó Cristina de “descabezar” la cúpula de la SI. Esta decisión no parece responder a esas típicas reacciones habituales y poco profesionales. Sobre todo cuando se desprendió de funcionarios en los que el propio Kirchner confiaba y que venían acompañándolos en los últimos 11 años.

Algo más importante se escondió detrás de ese “volantazo” final que “pegó” la Sra. de Kirchner, apurando cambios en el marco de un ambiente de muchísima sensibilidad como son los servicios de inteligencia. Los cambios respondieron a algo.

Durante mucho tiempo la Venezuela de Chávez tuvo una inexplicable generosidad para con la Argentina. Y fue también el militar bolivariano quien allanó el camino hacia Irán y hacia el acuerdo de cooperación plasmado a través del vergonzoso Memorándum de entendimiento.

No deja de atormentarme la idea de que las deudas, que Cristina asumió con los líderes de países donde los compromisos no honrados son corregidos por esbirros y sicarios, no hayan sido adecuadamente saldadas. Y que los pocos meses de mandato que le quedan, no son suficientes para tranquilizar a sus acreedores.

 

*Diputada Nacional de Unión-PRO.

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