Robos en la puerta de un jardín
Correo de lectores
Sr. Director:
Quisiera que alguien de la Municipalidad, la policía o quien sea, se haga cargo de la falta de seguridad que vivimos prácticamente a diario las familias de la comunidad educativa del Instituto Parroquial. Como ya es de público conocimiento, en el lapso de cuatro días se robaron dos autos de la puerta del gimnasio de la escuela, el primero frente a mí, mientras yo retiraba a mi hija del jardín.
Hoy al mediodía (por el martes) vuelven a robar a una madre mientras dejaba a su hija en el jardín. En el Municipio se lavan las manos, la policía igual. Mientras tanto, nosotros, las madres y padres, tenemos que vivir con el corazón en la boca al tener que ir a buscar a nuestros hijos al jardín o a educación física.
¿Qué están esperando, que pase algo más grave? Uruguay y Misiones, zona liberada; funciona un jardín, el gimnasio de la escuela y hay un hogar de niños, todos rehenes de la inseguridad. Espero que alguien lea esto y se haga cargo, porque quiero ir al jardín de mi hija tranquila.
Ada M. Barrionuevo (marquiyluli@hotmail.com)
Agradecimiento
Sr. Director:
Soy la mamá de Fernanda Alvarenga, quien hace 5 años sufrió un infarto cerebral. Desde entonces, hubo una persona que se preocupó personalmente para que a ella no le falte ni un remedio, ni un tratamiento, ni sus anteojos ni recursos de ningún tipo para que pueda salir adelante. Él fue nada menos que el Dr. Humberto Zúccaro, hacia quien no tengo más que palabras de agradecimiento y cariño. No sé qué hubiera sido de nuestro futuro sin su ayuda. Una convulsión dejó a mi hija toda torcida en una silla de ruedas y con graves secuelas. En todo este tiempo, el intendente de Pilar, aunque nunca en mi vida le vi la cara, se aseguró de que a mi hija no le falte nada y así fue siempre.
Nos enviaban los remedios y ponían a su disposición traslados para que pueda realizar su tratamiento de recuperación en el Centro Municipal de Rehabilitación Pilares de Esperanza, donde hicieron maravillas con mi hija.
Los pronósticos médicos para el futuro de mi hija no son buenos y de a poco tendré que ir despidiéndome de ella. Pero no quiero dejar de contarles a todos los vecinos de Pilar estas actitudes que tuvo el Dr. Zúccaro en silencio mientras estuvo al frente del Municipio, sin que nadie se entere, y que tiene como único objetivo ayudar a los pilarenses. Toda mi familia y tantos otros lo vamos a extrañar y estaremos eternamente agradecidos por tanto compromiso con la comunidad.
Cecilia Capitani DNI 18.563.314