Tribuna del lector: Dos años sin el padre José Ramón
El 26 de febrero se cumplieron dos años desde que nos dejó físicamente un “gran hombre”, el querido Padre José Ramón. Supo vivir con pasión y dignidad el apostolado para el que fue elegido por Dios.
Su espíritu de grandeza estuvo acompañado a cada momento -y durante los treinta años que estuvo en Pilar- por su austeridad personal, por su desvelo por las obras que fundó y sostuvo responsablemente como párroco de la Iglesia, (no sólo con aportes de los ciudadanos e industrias de la ciudad sino también con dinero personal y de su familia).
Sus obras hablan de su temperamento inquieto y preocupado por hacer fácil el camino para llegar a Dios. Su legado de verdadera caridad cristiana estará presente en las instituciones educativas, en los hogares de niños, capillas y parroquias, en la excelencia del funcionamiento de Cáritas Parroquial, en la construcción del barrio para empleados, en el sostenimiento de las obras de la iglesia, en la atención de los distintos barrios del Partido -sin hacer distinción de clase social- y en las misiones pastorales que llevó adelante y que le permitieron llegar a todas las personas de su comunidad , para anunciar la buena noticia del amor de Dios a la humanidad.
Fue un párroco presente. Se lo veía. Se lo encontraba. Era celoso de su tarea pastoral. Sus predicaciones, simples y centradas en el mismo Cristo. Nunca recurrió a discursos de análisis epistemológicos ni etimológicos vacíos de la esencia cristiana y de respeto a los feligreses. Jamás recurría a golpes bajos ni a groserías para motivar y anunciar la conversión. Simplemente preparaba la Liturgia en el silencio, con lectura del Evangelio y la oración.
En su camino encontró precipicios y montañas. Pero tuvo alas… Combatió lo bajo, pero desde lo alto. Y aunque pudo errar alguna vez el camino, siempre supo cuál era. El tiempo no le fue quitando vida, sino que le dio vida, porque solo pudo encontrar paz en la acción y hasta el último día.
Ojalá pronto sea reconocido por la comunidad pilarense (cristiana o no). Los suyos no lo vieron y no lo reconocieron. Gracias padre y amigo, ciudadano ilustre y pastor de almas de Nuestra Señora del Pilar, en Pilar.