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Tribuna del lector: Ante el ajuste y la violencia: organización

por Carlos Núñez*
1 de marzo de 2014 - 00:00

Existen dos maneras de ver la realidad: la que nos venden y la que sólo siente nuestra clase. La TV nos deleita con fútbol, periodistas en directo desde Mar del Plata, Pinamar, Punta del Este…  no se olvida de mostrarnos la violencia en Venezuela y Ucrania. Pero lo que cuidadosamente no nos muestra es la realidad de nuestro día a día.

Muy pero muy por debajo nos deja ver que hay conflicto docente, sin explicarnos el por qué ni explorar en profundidad; y en esto no hay distinción de medios, ¿Será que todos obedecen a la misma clase y a ninguno le conviene mostrar la realidad de los trabajadores?

La semana pasada se sucedieron distintas marchas y protestasde docentes en todo el país, quienes, a pesar de que aún no comienza el ciclo lectivo, ya salieron a la lucha por un salario digno. Porque nosotros, los trabajadores, sabemos que los aumentos obtenidos en paritarias en años pasados terminaron aplastados por la inflación.

Ésa es nuestra realidad, una realidad violenta, porque es violencia no llegar a fin de mes, el aumento de precios, tener que esperar horas por un turno en un hospital público, que el Estado determine un máximo de 25% de aumento.

La lucha de los docentes es justificada y correcta. Se da en todas las provincias y no los acobarda ni la represión (bien conocida por ellos el año pasado), ni el asesinato de Fuentealba, ni los dirigentes burócratas de algunas provincias.

Los docentes de Mendoza, aparte de pedir aumento salarial, plantean que se suba el piso del salario mínimo. En Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Bs. As., Capital Federal, Misiones y Santa Fe también se da la pelea.

Tenemos que interpretar que cada una de las luchas sindicales es una pelea de todos, ya que si cualquier sector triunfa sienta un precedente que favorece al conjunto de nuestra clase. Por eso, justificamos y alentamos la lucha de nuestros compañeros, que son de los primeros que salen a dar batalla.

No debemos permitir que nos quieran seguir violentando con techo salarial y salarios de hambre. Debemos mantenernos unidos y organizados desde la base: sólo así podremos lograr nuestros objetivos, resistir toda violencia y conseguir una vida digna para cada trabajador. Debemos estar alertas y activos, discutir fraternalmente con nuestros compañeros, intercambiar puntos de vista. La pasividad y la atomización son el principal obstáculo a la hora de reclamar lo que nos corresponde.

Alentamos a la afiliación a nuestros respectivos sindicatos que son y deben funcionar como una herramienta de lucha para nuestra clase y no como un kiosco del burócrata de turno. Tengamos presente que sólo afiliados podemos presionar a los traidores desde adentro para que se pongan a disposición de nuestros intereses.

Hoy más que nunca, las palabras de Ernesto Che Guevara tienen vigencia: “si el presente es lucha, el futuro es nuestro”.

 

*Partido Revolucionario de los Trabajadores.

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