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Desde Taiwán, directo a su mesa

En su local de Rivadavia, Wei y Chen ofrecen todo tipo de comida sana, para llevar. Eso sí, nada de carne. Empleados, oficinistas y aquellos que prefieren no cocinar, su creciente clientela.
6 de febrero de 2014 - 00:00

Llega el mediodía y con él, la hora de almorzar. En cada oficina y comercio, sus empleados abandonan por un instante las tareas que les dan subsistencia para atender al menú que tendrán en su mesa.

En ocasiones, es una persona la designada para ir a buscar el botín, mientras que en otros casos, toda la banda se dispone a ir por su almuerzo. Muchos eligen, sin mayor criterio, lo primero que aparezca, mientras que otros agregarán el condimento de un plato saludable, liviano, o acorde a las altas temperaturas que por estos días sacuden a Pilar.

Muchos de ellos ya tienen un lugar fijo donde proveerse de la comida, atendido por sus dueños, de origen… taiwanés.

“Me enteré por mi mamá, que siempre viene a comprar. Así que empecé a venir todo los días”, comenta una clienta mientras abona la ensalada que ella misma ha seleccionado para almorzar.

 

Su historia

Hace 15 años que Wei y Chen llegaron desde Taiwán y hace 6 que residen en Villa Rosa y que abrieron un local de comida, en la calle Rivadavia 328 del centro de Pilar. Allí, cada mediodía se forma una concurrida fila de clientes que eligen comer sano y comprar alimentos por kilo, lo que se ha convertido en una modalidad frecuente en ciudades más densas.

“Al principio para nosotros fue muy complicado cuando llegamos”, cuenta Wei, que al desembarcar en la Argentina adoptó el nombre de Nicolás y su mujer Chen, el de Daniela. Ambos de 46 años, lo hicieron “porque es más fácil para comunicarse con la gente”, afirma él, dominando el castellano de una manera muy particular. “El verbo no tiene conjugación en mi país. Acá todos los días enfrentamos a la gente”, insiste, sobre su técnica para mejorar el manejo del idioma ajeno. Llegó al país luego que otro “paisano”, como comentó a este medio, le comentó de Argentina.

“En Taiwán hay mucha competencia, muchos habitantes, por eso elegimos este país”, sostiene el hombre que en su país natal abandonó la venta de fideos para llegar finalmente al distrito. “Me gusta mas la naturaleza, por eso elegimos Pilar”.

 

 

Estilo de vida

“Comida sana. Vida sana”, es el nombre del comercio que funciona de lunes a viernes desde las 11 hasta las 15, ofreciendo alimentos de toda clase, salvo por el detalle que en el reducido local no se encuentran productos que incluyan carne de ningún animal.

“Respetamos la vida, por eso no usamos carne”, explica Nicolás, quien ha probado carne por última vez hace poco menos de 25 años. Como él, son sus dos hijos universitarios y su esposa que evitan dicho alimento “porque no les interesa”.

Por su parte, dio a conocer el secreto de la abultada cantidad de clientes cada mediodía: “A la mayoría le gusta mucho porque es más suave, más liviana y nuestro objetivo principal es ofrecer la comida más saludable”.

 

La frase

“En Taiwán hay mucha competencia, muchos habitantes, por eso elegimos este país”.

 

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