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Un historiador, tras los pasos de un caudillo del PJ

Américo Vattuone ganó la intendencia en 1962. Pero proscribieron al justicialismo y no pudo asumir. El investigador, José Marcilese, estudió su caso.
19 de febrero de 2014 - 00:00

por Alejandro Lafourcade

a.lafourcade@pilaradiario.com

 

Américo Vattuone fue un caudillo del peronismo pilarense que triunfó en las elecciones de 1962 con el 51% de los votos. Debió haber sido intendente, pero nunca pudo ocupar el sillón de Lorenzo López por la posterior anulación de los comicios.

En el marco de un estudio sobre lo ocurrido en esas elecciones, un investigador bahiense ha estado en los últimos tiempos tras los pasos del intendente que no fue: José Marcilese, doctor en Historia y egresado de la Universidad Nacional del Sur, actualmente becario postdoctoral del CONICET.

“Estoy estudiando las variantes que intentó el peronismo para tratar de reinsertarse políticamente durante la proscripción”, explicó a El Diario.

 

Ganadores

Porteño de nacimiento, Vattuone realizó su carrera política en Pilar, donde participó además de numerosas entidades, como los Bomberos Voluntarios y el Club de Leones de Fátima, del que fue presidente. En 1945 se sumó a las filas del justicialismo, ocupando varios cargos en el Ejecutivo local.

“A diferencia de otros candidatos, él no había sido intendente anteriormente –indicó Marcilese- aunque sí pasó por varias áreas del Municipio”.

Así se presentó en las elecciones apoyado por todos los gremios de la zona, inclusive por la CGT San Martín. Participó en la lista 17 de la Unión Popular. Algunos de los otros candidatos eran Urbano Arotce (UCR), René Guida (Partido Conservador) y Ariel Pérez (Socialismo, pero apoyó la lista justicialista).

Las elecciones se llevaron a cabo en marzo de 1962 y la lista 17 se impuso con el 51% de los votos. Sin embargo, Vattuone nunca pudo asumir su mandato: la presión de las Fuerzas Armadas decidió al presidente Arturo Frondizi a intervenir cinco provincias, aunque de todos modos el desarrollista fue depuesto al poco tiempo.

 

Impedidos

Así fueron anulados los resultados de las elecciones en todos los municipios en los cuales se habían impuesto candidatos peronistas, despreciando el voto popular. “Quizás Frondizi no esperaba tan buen caudal de votos del peronismo”, arriesga Marcilese.

Incluso el pilarense llegó a jurar, pero horas más tarde se le impidió comenzar a desempeñar sus funciones. El acta de una escribana citada por él da fe, en mayo de 1962, que Vattuone junto a sus concejales querían entrar al edificio municipal, pero este permanecía “hermética y totalmente cerrado al acceso interior, (mientras) dos agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires ejercen custodia al mismo”.

“El impedimento se extendió también a los legisladores, que tampoco pudieron asumir sus bancas. Recién algunos de ellos pudieron entrar en 1965, cuando –también como Unión Popular- luego de las elecciones, el gobierno de Arturo Illia se los permitió”.

Américo Vattuone murió el 29 de octubre de 1983, horas antes de que los argentinos volvieran a votar tras la última dictadura. Un día después de su muerte, Luis Lagomarsino -uno de sus discípulos-, arrasó en las urnas. En 2009 fue reivindicado con la colocación de su retrato en el Salón V Centenario del Palacio Municipal, en la galería fotográfica de los intendentes del Partido.


51%

De los votos obtuvo Américo Vattuone en las elecciones de 1962.

 

Tiros en el HCD 

En 1950, Américo Vattuone fue baleado en el Salón de Sesiones del Concejo Deliberante por un concejal de Escobar –en ese momento parte del distrito-, apellidado Travi, quien quería a dispararle a Ismael Ferrarotti. El caudillo peronista trató de impedirlo, pero el atacante le dijo “para vos también hay”, le apoyo el revólver en el estómago y tiró.

De inmediato, Mafalda Alberini y Jorge López lo llevaron al hospital de Haedo, donde convaleció durante un año. Tiempo después, en su lecho de muerte, Travi mandó a buscar a Vattuone (que jamás lo denunció) para que lo perdonara. “Díganle que muera en paz, porque lo perdono. Pero no puedo ir a verlo por mis hijas, que han sufrido tanto”, expresó el pilarense.

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