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De lo insólito al amor, cinco historias para honrar a San Valentín

Encuentros casuales, escenarios insólitos, comienzos inesperados que terminaron en romances consolidados. Cinco parejas de nuestra ciudad que reviven su amor en el día de los enamorados.
14 de febrero de 2014 - 00:00

Un noviazgo por correspondencia

Poco después de combatir en la Guerra de Malvinas y por insistencia de su familia, Gustavo Walter, de 20 años, viajó en enero de 1983 a Mendoza para asistir al casamiento de su primo con una joven de la tierra del vino.

Como suele suceder, Cupido hizo lo suyo con Estela Giménez, por entonces una adolescente de 18 años, prima hermana de la novia.

“Estuvimos una semana, nos caímos bien y a los 15 días volvió porque tenía vacaciones, ahí nos pusimos de novios”, cuenta la mujer. Pero lo que siguió no fue un romance convencional. A causa de la distancia, durante dos años continuaron comunicándose por carta. “Si nos vimos 60 días en esos dos años fue mucho”, asegura Estela.
La propuesta de casamiento llegó en 1984 y se concretó al año siguiente, un 14 de febrero, hace hoy 29 años.

La mudanza a Pilar –donde llegaron en un “Fitito” cargado de valijas- el desarraigo y la distancia de su familia valieron la pena. “Llegué a Pilar sin saber a dónde iba pero si lo tuviera que volver a hacer, lo haría exactamente igual”. 


 

“Agente, agente, llámeme pronto”

 

El mal momento que implica una denuncia policial fue matizado por la tranquilidad que le transmitió el por entonces jefe del destacamento de La Lonja, Daniel Machado. “Me encantó desde el primer momento y siempre buscaba una excusa para volver a verlo”, cuenta Mariela Pacheco, para agregar que “él es de Pergamino y lleva esa cosa de la gente de pueblo que transmite paz”.

A pesar de la amabilidad del entonces oficial y la complicidad que crecía con cada charla, la esperada propuesta que la habilitara a pasar del dicho al hecho no llegaba. Sin tiempo que perder, “un día le mandé un sms diciéndole que me invite a tomar algo y me llamó totalmente sorprendido por la iniciativa”.

A los tres días llegó la primera salida y pronto la convivencia, que hoy ya suma seis años. “Venimos de matrimonios anteriores y de años de separados, la convivencia no es fácil pero si hay respeto, confianza y amor, se la lleva de maravillas”, garantiza la mujer que hoy, por sexto año consecutivo, volverá a festejar San Valentín.

 

Un romance de 20 asientos

 

¿Cuántas miradas sugerentes en un colectivo pueden terminar en un romance? Probablemente muy pocas, pero Lucas Torres y Eliana Cattaneo, ambos de 23 años, están entre los afortunados que pueden dar fe de que el amor sobre ruedas es posible.  Fue una unidad de la línea 510 la que los hizo coincidir en tiempo y espacio, el 27 de agosto de 2011.

“La forma en que nos mirábamos, muy fijamente”, fue lo que más le atrajo de Ely, asegura Lucas. Ambos empleados del Parque Industrial, compartieron varios viajes hasta que él logró ingeniárselas para conseguir su teléfono. “Le escribí y de ahí en más no me pude separar de ella”, afirma, romántico, el joven.

El beso llegó en la primera cita, en la plaza 12 de octubre y tres días después del mensaje de texto que rompió el hielo. Y hace un año, la convivencia. Puesto a revelar la clave para que el amor siga intacto como en el tiempo de las miradas, Lucas es conciso: “el compañerismo y el querer cumplir objetivos y sueños en común”.

 

Un amor que nació en la naturaleza

Una búsqueda laboral y el mismo aprecio por la naturaleza quiso que Aye Ilincheta y Mariano Tortarolo se cruzaran. El flechazo fue en la Reserva Natural de Pilar, en abril del año pasado donde ella ejerce como voluntaria y él llegó ofreciéndose como guardaparques.

Por el lado de él, el flechazo fue inmediato. A ella, en cambio, que Mariano haya llegado acompañado le impidió pensar en algo más. La inundación del último 2 de abril que lo afectó y lo obligó a desprenderse de varios de sus libros, fue el tema que los acercó.

El segundo contacto fue por obra y gracia del Facebook donde continuaron la charla inconclusa. La primera cita se hizo esperar, pero como si de un buen presagio se tratara, el día que finalmente volvieron a verse cara a cara un conejo perdido irrumpió en medio de la cita. “A él no le importó cargar con el animal hasta la parada del 203 en Puente Saavedra para complacerme”, recordó Aye y desde ese entonces, reveló, “no nos separamos más, me sigue en cada locura como el fiel compañero que es”.

 

Dos almas en sintonía

Una FM cristiana fue el escenario que dio inicio a la historia de amor entre Abigail Luna y Diego Paladino. Ella, con 18 años, trabajaba como operadora en uno de los programas de la radio y vivía devorada por la intriga que le generaban los habituales mensajes del oyente más fiel, un tal “Diego de Pilar”.

Las distancias se acortaron una tarde fría de agosto cuando el joven de 22 años decidió presentarse en el estudio de la emisora. La atracción fue inmediata y una semana de amistad dio paso a un breve noviazgo.

En tiempo récord, también, decidieron pasar por el altar. Esta vez fue ella la que tomó la iniciativa a ocho meses de estar juntos. “Es todo un caballero, supo conquistarme con sus detalles, su manera de ser. Le propuse casamiento y a los dos meses nos casamos, tuvimos una boda soñada”, rememoró Abigail.

Un año y medio después llegaba Felipe a sus vidas, y desde hace cinco años son inseparables. “Seguimos enamorados como la primera vez”, aseguró.

 

 

 

 

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