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Una Docena sin triunfos

Fénix cayó 2-0 ante Dálmine y lleva 12 sin ganar. Apostó por un juego conservador y se mantuvo en partido hasta los 15’ finales. Sigue último en la Zona A con Atlanta.
9 de noviembre de 2014 - 00:00

Fénix alcanzó la docena de partidos sin conocer la victoria. La crisis institucional sigue repercutiendo en lo deportivo y ayer por la tarde, en Campana, sumó su segunda derrota consecutiva tras el 2-0 ante Dálmine.
El Albinegro apostó por un juego conservador y buscó cerrarle todos los caminos al local, pero en el segundo tiempo decayó su rendimiento físico y en los 15 minutos finales, el Violeta se lo ganó.
Con esta derrota, el Águila sigue último (junto con Atlanta) en la Zona A del Torneo Transición de la Primera B Metropolitana con 15 puntos. Y el sábado que viene será la despedida de una pobre campaña como local (seguramente en la cancha de UAI Urquiza) ante Deportivo Español, por la última fecha.

Lo sostuvo
Fénix fue a Campana con la idea de trabarle el partido a Dálmine, no darle espacios y mantenerlo lo más lejos posible de Mariano Mittelman.
Es así que el desarrollo del juego se tornó ordinario y obligó al Violeta a jugar con muchos pelotazos frontales tratando de sorprender a la última línea visitante que estaba bien parada.
Pero a la vez al Cuervo le costaba generar peligro, salvo algún pelotazo en profundidad para forzar el error ajeno y sacar provecho. El local manejaba la pelota, pero no tenía profundidad.
A los 16’, la visita tuvo una clara con el desborde de Germán Rivero y centro atrás que Rubén Zamponi metió en el córner cuando arremetía Andrés Guzmán.
Y pese al dominio local, Fénix tuvo otra con un remate de afuera del área de Gastón Minutillo a los 22’ que obligó a Carlos Fernández a meterla en el córner.
La única clara del local fue a los 40’, cuando Mittelman le ahogó el grito a Matías Valdez tapando el mano a mano y luego metiendo el cachetazo salvador a Gabriel Sanabria y Emiliano Gómez lo despejó en la línea.
En el complemento, la visita sintió el desgaste. Comenzó a mermar su rendimiento y el local empezó a ser preciso en la mitad de cancha, a ganar las divididas y complicarlo con algunas arremetidas.
Una de las últimas aproximaciones de Fénix fue con Rivero a los 15’, cuando desbordó y metió el centro que se cerró y obligó al arquero a meter el cachetazo por encima del travesaño.
En el final era toda resistencia del Albinegro que se rompió a los 30’ cuando Renzo Pérez ganó por derecha (izquierda defensiva visitante) y mandó el centro para el anticipo de cabeza de Nicolás Stefanelli y liquidar el partido. Porque lo liquidó, porque el de Pilar ya no tuvo respuestas. Y a los 35’, Javier Rossi, tras asistencia de Pérez, cerró el partido, que dejó a Fénix otra vez con las manos vacías y sin Emiliano Ronconi (5 amarillas) en la despedida.



Sin comida, bondi ni doc

Los jugadores de Fénix se fueron con mucha bronca de Campana, pero no solo por la derrota sino por el abandono que están atravesando.
“Cada vez que nos convierten nos bajoneamos y no podemos levantarnos. No vemos la hora de salir de esto. Depende de nosotros”, declaró Martín Zúccaro a El Diario. Y agregó: “Queremos terminar de la mejor manera, pero para lograr eso hay que poner mucho amor propio.”
El defensor, que ayer estuvo en el banco, también se refirió al pobre presente institucional del club. Porque tanto ayer como el miércoles, debieron almorzar en sus casas, viajar por sus propios medios a la cancha y no contaron con asistencia médica, entre otras cosas, por falta de presupuesto. “Molesta pero tenemos que seguir adelante”, resumió.
Jesús Díaz dijo del partido que “lo teníamos controlado pero nos hacen un gol, nos caemos anímicamente y no nos recuperamos. A nadie le gusta estar en esta situación, vamos a intentar salir de esta mala racha”. Y sobre lo extra futbolístico que les toca vivir, expresó: “El club está viviendo una situación complicada. A nadie le gusta terminar así, duele mucho. Ojalá pronto se solucione y arrancar con todo el próximo año.”

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