Tribuna del lector: Palabras más palabras menos
Al ponernos a analizar las cuestiones con las que convivimos a diario, notamos que cada vez se encuentran más maquilladas desde el discurso oficial… a beneficio de algunos, por supuesto. Hace años que venimos denunciando a este gobierno “nacional y popular” por venir a maquillar a las instituciones burguesas. Y después de algunos pocos años ya salen a la luz cuestiones que ni con todo el maquillaje de Susana Giménez podrían tapar.
Cuando nuestro sentir diario se contrapone tan abruptamente con nuestra realidad es cuando nos damos cuenta de la cantidad de eufemismos y de palabras huecas que utilizan para denominar la explotación y tapar la opresión.
Lo primero que marcamos, porque así lo dicta nuestra condición de trabajadores, es el impuesto a las “ganancias”. Ellos lo llaman así, pero cada uno de nosotros sabe que las ganancias las generan los empresarios a costa de nuestro sudor. Sabemos que con nuestro trabajo enriquecemos a otros, y ellos tienen la cara de cemento para cobrarnos un impuesto a las “ganancias”. Nosotros, que ya no sabemos lo que es el sueño de la casa propia, ahora tenemos el sueño de madera, de la casilla de madera y de compra de materiales por toda nuestra vida; el sueño de las vacaciones soñadas, que son vacaciones acordes a préstamos en entidades bancarias, o vacaciones en nuestra casa, o de los 15 o 21 días de vacaciones solo nos tomamos 7, o vacaciones de “pase un fin de semana acá o allá”.
“Industrialización” le llaman ellos a lo que en realidad es flexibilización laboral y agencias de trabajo abarrotadas de CV para poder entrar a una fábrica. Nos hacen ver por TV aperturas de fábricas como si fuésemos países del primer mundo y nosotros vemos por los medios alternativos de información (y lo vemos en nuestra gente) despedidos, fábricas que se mudan a Brasil, suspensiones con 75% del sueldo y una creciente represión.
“Te ayudamos a salir de la droga, línea gratuita y centros de ayuda”, pero mientras tanto mantienen la droga como política de Estado y nos venden basura a los más necesitados; basura con distintos perfumes según nuestra capacidad monetaria de consumo.
“Igualdad de género”, “todos y todas”, pero que nos muestren una sola manzana donde en el transcurso de una semana no haya violencia de género y no esté ausente el Estado.
Pero a pesar de sus intentos, hay cosas que el palabrerío no podrá cambiar: podrán intentar hacernos creer que nuestro sueño de una vida digna ha cambiado; podrán decirnos que cambiemos nuestra manera de soñar, que queramos menos y que nos conformemos con poco, o que empecemos a creer en la suerte… Sin embargo, hoy como ayer les decimos: NO.
Desde el PRT estamos convencidos de que la suerte en estas cuestiones no existe. Nos manejan, se enriquecen a costa nuestra. Entonces sabemos que la única alternativa viable para nuestra clase es la Revolución Socialista.
Mantenemos firmes nuestros principios y nuestra política. SUS urnas de cartón, SUS dirigentes gremiales en NUESTROS sindicatos, SUS cámaras empresariales -tanto la U.I.A como la Sociedad Rural-, SUS bancos, SU sistema, NO nos representan.
El grito de lucha de nuestros compañeros en los ‘70 era “a vencer o morir por la Argentina”. Hoy mantenemos ese grito. Antes lo decían fusil en mano peleando contra un enemigo armado, era realmente vencer o la muerte. Hoy lo decimos sin ningún fusil en la mano, pero con el fusil en la conciencia y con el mismo enemigo, aquél que quiere que estemos muertos en vida.
*Partido Revolucionario de los Trabajadores.