Tribuna del lector: Consejos primaverales
por Fernando D’Auría
Ha llegado la primavera a Pilar y una nueva oportunidad para comenzar o reiniciar proyectos soñados, la brisa en el aire, el amanecer más temprano, la naturaleza que brota con una energía sublime y nosotros, los administradores de toda esa gracia de la vida.
Gracia de la vida que se expresa hacia nosotros con múltiples formas y que espera ansiosa de nuestro resarcimiento para saldar la deuda que como humanidad contraemos con la naturaleza impactándola, alterando y agrediendo su equilibrio y su armonía.
Una deuda que al ser saldada también repercutirá en nosotros ya que somos parte del ambiente, y con sustentabilidad también será disfrutado por nuestras generaciones venideras.
Plantemos árboles, sembremos césped, troquemos gajitos de plantas de jardín con nuestros vecinos, hagamos una huerta con nuestra familia y en nuestras escuelas, respetemos los árboles de nuestras veredas, reciclemos orgánicos en una compostera para disminuir el volumen de residuos y para obtener tierra mejorada y fértil, volvamos a nuestros sentidos que miran el verde del follaje y la multiplicad de colores florales, olfatean el aroma y fragancia de las flores, sienten al tacto la textura y las formas vegetales, escuchan el trinar de los pájaros y el sonido de la brisa entre las copas de los árboles y degustan los frutos de las plantas que nos brindan alimentos nutritivos.
Todos los sentires viajaran mágicamente hacia nuestras almas y nuestros corazones para tener una vida más sana, más alegre, que es lo que nos comunica tener realmente una salud ambiental.
Que cada recipiente contenedor primero de alimentos u otras sustancias, limpios y acondicionados sean reutilizados en panteras, macetas y verdaderas expresiones de nuestra creatividad ambiental. Esto también disminuirá el volumen de residuos y con un plus que realmente justifica estas acciones nobles y sublimes para la vida en todo su esplendor.
Hacer todo esto en casa con nuestros hijos o en la escuela con nuestros alumnos, ellos comprenderán lo que hay que hacer, los saben pero están esperando de nosotros que se lo digamos, son pícaros pero lo saben, quieren volver a jugar con tierra, regar y mojarse con agua fresquita, ensuciarse, hamacarse, construir la casa del árbol y jugar a las escondidas.
Sintámonos invitados a esta fiesta de la vida, realicemos estas y otras acciones para el bien común, la alegría común y el amor vivido en sociedad que respeta la naturaleza y formando parte de ella logra un ambiente sustentable para todos.