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Tribuna del lector: Basta de excusas, queremos seguridad

Por Nicolás Ducoté*
25 de julio de 2013 - 00:00

Con una mezcla peligrosa de dolor, indignación e impotencia, Pilar vive desde hace ya tiempo, y cada vez más, el miedo de la inseguridad ciudadana que aflige al conjunto del país sin que se note signo alguno de mejoría.

La última “novedad” ha sido ver a la terminal de ómnibus transformada durante gran parte del día, en una suerte de zona liberada, en la que abundan los robos, los enfrentamientos entre pandillas rivales y toda clase de atentados contra los bienes y hasta la vida de los que tienen que tomar un medio de transporte para ir a trabajar, a estudiar o a cumplir sus compromisos.

Y la cuestión sigue. Se repite. Una y otra vez. Ayer un asalto con víctimas, hoy una salidera bancaria, mañana una toma de rehenes, pasado mañana un arrebato, ya se nos va haciendo costumbre esto de que nos roben, nos intimiden, nos amenacen o nos maten. A todos: grandes y chicos, de día o de noche, solos o en medio de mucha gente.

Frente a semejante calamidad, las autoridades “hacen como que hacen”. Muchos anuncios, muchas promesas, mucha convocatoria a la prensa cuando desbaratan alguna banda, pero la cuestión no sólo sigue, sino que empeora. Cambian los responsables, cambian las estrategias, vienen los funcionarios de la Nación o de la Provincia a contarnos sus planes y al día siguiente volvemos a empezar.

La realidad auténtica, la que toda la gente percibe y los funcionarios no comentan, es que cada vez son más los casos impunes y que en la Argentina delinquir es una actividad tan lucrativa como casi impune.

Y cuando alguien insiste en exigir medidas urgentes para terminar con esta catástrofe, aparecen los que lo acusan de “represor”, los que se desesperan para que se observen las garantías de los victimarios, los que hablan de soluciones pero para cuando no haya más problemas sociales ni pobreza.

En tanto, si alguno cae preso al día siguiente anda de nuevo suelto, como si nada hubiera pasado. Y si se lo condena a una pena severa, de todos modos al poco tiempo podrá salir de la cárcel por algún resquicio legal.

Las cosas todavía se agravan más cuando se comprueba que en muchos casos la respuesta de la autoridad al pedido de auxilio de alguna víctima se demora demasiado. Si cuando se denuncia nadie viene; si cuando detienen a un asaltante, por más que se lo reconozca, al día siguiente se lo verá por la calle.

No podemos seguir permitiendo como sostienen los vecinos que “en esta zona llega antes la pizza que la policía”. Es hora ya de dejar de lado discusiones de jurisdicción y toda otra excusa para justificar la inacción y la falta de resultados.

 

*precandidato a concejal.

 

 

 

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