ver más

Cómo vivir haciendo malabares

Nicolás Godoy recorrió el norte argentino y cinco países de Latinoamérica haciendo malabares y circo en las plazas de los pueblos. De vuelta en Pilar, por poco tiempo, cuenta cómo fue su experiencia.
14 de abril de 2013 - 00:00

Nicolás Godoy, pilarense de 26 años, recorrió el norte argentino y cinco países de Latinoamérica llevando consigo la magia circense que desplegó en las plazas y calles de los pueblos. Lo hizo junto a su novia, a quien conoció en plena travesía que inició en diciembre de 2011. Una historia sin destinos ni cadenas, con un estilo de vida, precisamente sin estilos.

La travesía arrancó el 29 de diciembre de 2011 en Jujuy. Durante su recorrido por parte del norte argentino encontró a otra persona que buscaba el mismo estilo de vida que él, Laura. “Ahí nos conocimos y seguimos viaje juntos”, comenta sobre la chica que dejó atrás Mataderos para probar lo novedoso de la vida nómade. Visitaron Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, desde donde recientemente regresaron.

Nico no solo se trajo del viaje recuerdos y paisajes, sino que le devolvió a cada uno de los pueblos lo que muy pocos pueden compartir, la alegría y el asombro de los malabares. Ella vendía artesanías. “Por suerte había lugares donde no se podía hacer una cosa o la otra y lo importante era que teníamos para hacer una de las dos”, señala el joven sobre las posibilidades que les ofrecía cada lugar para subsistir y alimentar esa filosofía a base de viajar. “Lo importante es que fuimos con las dos cosas y nunca nos faltó nada”, sigue.

Sin dudas, uno de los momentos más característicos de la travesía fue vivir todo lo que generó la muerte de Hugo Chávez. “Los fanáticos estaban con todo”. Hubo cierta complicación a la hora de trasladarse por la región. Fue luego, con la recorrida del candidato a presidente Nicolás Maduro por las ciudades venezolanas, que las multitudes pusieron un palo en el camino de los jóvenes. “Caía al pueblo donde estábamos y se revolucionaba todo. Era todo un caos, los transportes se paraban, era muy difícil moverse”, recuerda.

 

-¿Encontraste cosas buenas en ese modo de vida? ¿Vas a seguirlo?

- Totalmente. Todo es bueno, la verdad. Lo que pasa es que yo sentí que me cansé 10 veces más de lo que sería estando sin viajar. A la larga el viaje te termina cansando. Es estar moviéndote de un lugar a otro, llegar con todo el peso de las mochilas a un lugar que no conocés y tenés que recorrerlo para encontrar un techo, un lugar donde trabajar, encontrar cómo es un pueblo, un lugar que en tu puta vida conociste.

 

-¿Les tocó pasar por alguna situación complicada?

- Por lo general en las capitales tratábamos de no meternos. Porque era meterse en la ciudad, en el quilombo, en la gente con otro ritmo. Buscábamos pueblos más tranquilos, con pocos habitantes, pero en las capitales nos quedábamos 2 o 3 días y a rajar, porque es todo más caro, con más gente, con más movimiento. Eso, a uno que está viajando, personalmente no le interesa.

 

-¿Cuándo volvés a agarrar la mochila?

- En cualquier momento, ojalá. Seguir así y arrancar para otro lado. No tengo en la cabeza quedarme en Buenos Aires, lo que es la ciudad. No sé si viajar todo el tiempo, sino establecerse en un punto más tranquilo. n

 

 

Amor sin rumbos  

La historia rica que comenzaba a cosechar la joven pareja luego de conocerse en Jujuy a fines de 2011 sorprendía por el propósito que juntos llevaban consigo, si hasta un diario de Venezuela, asombrado por su relato, les dedicó una página titulando la nota “Una pareja no convencional”. En una parte de la nota dan en el punto de la filosofía de vida que han descubierto juntos: “Esta pareja afirma que ‘por suerte no planean el futuro’ y viven el día a día; tranquilos y siempre irradiando esa buena energía que los caracteriza”.

 

 

 Opinión
Es una elección de vida

 

por Jorge Jojó Morandini*

 

La magia del circo es arte. Te tiene que gustar, la tenés que llevar adentro. Cuando lo conocí era muy chico, después lo crucé en la escuela de Circo Criollo. Alguien muy pasional que me empezó a decir que esto le gustaba un montón. Cuando empecé e hice espectáculos callejeros en Gesell, está bueno. Si tu vida te deja hacerlo y podés vivir de esto y te gusta, es alucinante. Es una elección de vida. Laburo de payaso aparte de profe de Educación física y cuando puedo, hago cosas a beneficio y circo. Voy a ser payaso toda la vida. Lo banco a muerte porque hace algo que está mal visto. Capaz la gente piensa que el arte circense es como una compañía de circos pobres que anda girando y no es así. Es un estilo de vida, te tiene que gustar, tenés que ser pasional con esto, pensar en dibujarle una sonrisa en la cara a la gente, no solamente a los nenes. Lo que hace es más para el nene y lo que dice es para el adulto. Hay que bancarlo y apoyarlo y ojalá muchos pudiéramos hacer esto por todos lados, por Argentina y por el mundo. Somos esos que te hacemos pensar en otra cosa.

 

*Payaso y mentor de Nicolás Godoy.

 

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar