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Tribuna del lector: Proyectos políticos: lo efímero y lo trascendente

por Mario Martínez*
17 de octubre de 2013 - 00:00

Recurriendo a los archivos de nuestra memoria, de acuerdo con la antigüedad biológica que registramos y apoyados con datos que incorporamos mediante lectura, relatos, etc. sobre los aconteceres políticos de nuestra querida Argentina (para no ser demasiado extenso, y fijar un punto de partida, digamos desde la década de 40 del siglo pasado), nos pareció interesante analizar los distintos proyectos o intentos pergeñados en diversas ocasiones en que se producía el acceso al gobierno de distintas personalidades, sectores o grupos políticos y/o militares. Específicamente en lo que hace al enunciado de planes (obviamente para solucionar los problemas del país y sobre todo a largo plazo, a los que generalmente se los denominaba con algún título de forma que se lo identificara).

 

En un primer resultado del análisis podemos comprobar que la mayoría pronosticaba “un largo lapso de tiempo de gestión, dada “la enorme y dificultosa tarea de resolver los grandes errores cometidos por el anterior gobierno”.

Y en este análisis, sin pretensiones de abarcar la totalidad, recordamos: “Movimiento Nacional Peronista (justicialismo)”, “Revolución Libertadora”, “Desarrollismo”, “Revolución Argentina”, “Gran Acuerdo Nacional» «Proceso de Reorganización Nacional», ‘Tercer Movimiento Histórico”, “Revolución Productiva”, “Concertación Plural (Transversalidad)”, etc., etc.

Todos los procesos enumerados que tuvieron lugar bajo estas denominaciones (con excepción del primero de ellos), tuvieron dos características comunes:

1) Que fueron impulsados desde el poder formal.

2) lo efímero y contradictorios de su ejecución y vigencia.

Ahora nos preguntamos: ¿Por qué el justicialismo, después de más de sesenta años de su nacimiento un 17 de octubre de 1945, mantiene su vigencia a tal punto que en la última consulta electoral (PASO), en sus distintos matices, el electorado de sentimiento justicialista representa el 70% del padrón?

Esta vigencia la mantiene pese a que en distintos momentos de la vida política de la Nación, desde adentro y desde afuera, el Movimiento fue objeto de ataques de toda índole con el afán de destruirlo: infiltraciones hipócritas de personajes o facciones de derecha e izquierda, encarcelamiento de dirigentes y adherentes, fusilamientos, bombardeos, persecuciones, proscripciones, exilios, etc., etc.

La única respuesta que encontramos es porque es el único movimiento político-social nacido desde las entrañas mismas del pueblo.

Para apuntalar esta aseveración basta con reconocer su vigencia y para documentarnos sobre sus orígenes vamos a recurrir a lo manifestado por uno de los máximos exponentes del pensamiento nacional, Raúl Scalabrini Ortiz, que describía lo acontecido el 17 de octubre de 1945, con estas palabras:

“Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en las densas vaharadas, mientras las multitudes seguían llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor, el mecánico de automóviles, el tejedor, la hilandera y el empleado de comercio. Era el subsuelo de la Patria sublevada. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí presente, corpóreo, tenso”.

Y finaliza diciendo: “Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación”.

Fue el propio pueblo el que rescató a aquel hombre al que convertirían en su líder indiscutido. Aquel Coronel del Ejército Argentino que estaba preso y no tenía ya poder ni real ni formal.

Con él, rescató la idea y el pensamiento de la creación de un Movimiento Nacional de reivindicación y justicia social. Pero si con él rescató el cerebro, junto estaba quien le diera la fuerza de su corazón y el sentimiento de su alma. María Eva Duarte de Perón (Evita).

En su recuerdo, en este nuevo aniversario del Día de la Lealtad, transcribimos un verso de la profética poesía que compusiera en su homenaje José María Castiñeira Dios: “Aunque la muerte me tiene

presa en sus cerrazones, yo volveré de la muerte, volveré y seré millones”.

 

*Histórico militante y dirigente justicialista.

 

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