Tribuna del lector: Y pensar que ya ni me acuerdo
¡Cómo pasa el tiempo! Cómo lo que pasó ayer parece que hoy nunca hubiese existido. Sin desestimar la necesidad de recuperar el manejo de la petrolera nacional, el alboroto, gritos y abrazos del jueves pasado parecía un calco de las imágenes del mismo Congreso Nacional con un mínimo de un 50% de los mismos ocupantes hace unos 20 años atrás cuando el griterío aprobaba, también por amplia mayoría, su privatización.
Qué distinto hubiera sido para todos escuchar a la actual Presidenta reconocer cuando en esa época, tanto ella como su esposo, apoyaban y ponían a disposición del entonces presidente, de toda la Provincia de Santa Cruz, y reconocer de esta manera un error de gestión, que bien lo pueden tener porque son humanos.
Pero tanta es la arrogancia y la facultad de ocultar detalles no tan mínimos, que así como se olvidó haber apoyado la privatización también se olvidó de expropiar el resto de las acciones que si bien no son españolas, siempre apoyaron y usufructuaron de las decisiones de Repsol, ya que en el desvío de fondos los receptores siempre fueron la totalidad de los accionistas, incluso el mismo Estado que desde hace 9 años tiene un director determinado por el mismo y a dedo del presidente.
Pero no es sólo YPF el síntoma del olvido. Hace no muchos años atrás, el voto no positivo del vicepresidente truncaba la posibilidad de elevar las retenciones a la exportación de granos, principal producción nacional, con la pancarta de impedir la SOJIZACION del territorio nacional por parte de los siempre desconocidos terratenientes, (ya no tan desconocidos, el pueblo chaqueño lo llama Capitanich, el entrerriano le dice Urribarri, etc.). Hoy la economía argentina se sostiene gracias a la exportación de granos y sus dividendos que siguen siendo altos y previos a la cosecha a través de la nunca derogada “ganancias anticipadas”.
Hace unos diez años atrás la pareja presidencial, y sus agacha cabezas súbditos, no ahorraban improperios contra el otrora presidente Carlos Menem, sus actitudes y gobierno, ya sin tener en cuenta cuando las medias a las que había que lamer las tenía puestas él, y sí cuando unos años después se le acercaron intercambiando exoneraciones por votos en el Senado.
Varias causas que ellos mismos se encargaron de difundir en cada mensaje presidencial y que hoy desaparecieron o lograron el famoso “cajoneo”.
Hace también unos años se puso como un logro inédito alcanzar los 50 mil millones de dólares de reservas en el Banco Central y se afirmaba la necesidad de respaldar la moneda en tránsito con ese aval, hoy se vacía dicha caja con el eslogan de cubrir necesidades del pueblo argentino, digo yo ¿Y el aval?, ¿Si hoy cubrimos necesidades con las reservas, tal vez sea porque se está gastando más de lo que se puede o porque no ingresa al Estado lo que él requiere? En todo caso, cuándo se acabe ¿Qué hacemos?
No es más fácil reconocer errores antes que echar las culpas a los demás, si en vez de seguir con los globitos de “Clarín miente” hacemos unos con el costo diario de “6,7,8” que ese sí se paga con plata de todos. ¿No sería más lógico venderle cosas, lo que sea, a cualquier país del mundo con poder del pueblo en vez de negociar amistades con dictadores tan o más aberrantes que los nuestros, como el de Angola?
¿No sería más lógico reconocer que con menos de 50 pesos por día no puede vivir una familia tipo y dejar de ser pobre? ¿No sería más lógico dejar de mentir? Por lo menos antes de saber con qué se va a pagar la expropiación de YPF?