Cartas de lectores
Vecino de De Vicenzo
Sr. Director:
Es momento de decir gracias a usted, Sr. Director y a su equipo, por el apoyo y el compromiso con el que trabajan. Y al Sr. Intendente por tomar decisiones ejecutivas y resolutivas en la situación planteada con un poste de teléfonos a punto de caer.
Dicho poste está arreglado, vamos por más, trabajando en conjunto para tener un barrio limpio, prolijo y ordenado como todos los vecinos nos merecemos. Un abrazo.
Evangelina Farías (evan_farias@hotmail.com), vecina del barrio De Vicenzo.
Mamá agradecida
Sr. Director:
Por medio de la presente quiero agradecer al Sr. intendente Humberto Zúccaro. Con todo el respeto que su persona merece, esta carta es para agradecer primeramente a usted.
Soy una mamá que perdió a su hijo de 21 años el 7-4-12 a causa de una enfermedad. Doctor, quiero agradecer a todo su equipo de trabajo del área de Atención Primaria y Salud, por haber colaborado con mi hijo hasta el último momento.
Quiero recalcar el gesto humanitario que tuvieron conmigo y con mi hijo, con los traslados al Hospital María Curie, de Capital, y el apoyo psicológico y moral.
Quiero agradecer al doctor Lorda, a las señoras Olga y Fabiana. A todos ellos por su atención humanitaria y amor al prójimo. Simplemente gracias por todo el apoyo recibido.
A Gilly González que es un ángel de persona y sobre todo es mi amigo. Gracias gordo por tener ese corazón tan grande. Me siento orgullosa de ser tu amiga. TKM.
Gómez Marcela, DNI 16.599.362.
Carta de una cartonera
Sr. Director:
Hace unos días leí en este diario la alocución del Sr. intendente Humberto Zúccaro, en la cual se refería a sus muchachos o mejor dicho, compañeros de trabajo. Me llenó de alegría que con su investidura reconociera que el pueblo es el que le paga los sueldos por su trabajo. Que muchos trabajan cómodamente en oficinas, con estufas en el frío y aire acondicionado en el verano.
Haciendo uso de su alegato quiero pedir por favor. Primero le cuento que soy una nueva cartonera. Razones económicas, mi hijo sin trabajo, me obligaron a realizar este trabajo.
Pero doy gracias a Dios que puedo hacerlo y conocer de cerca de mis compañeros de batalla. Son todos humildes, muchos quedaron sin trabajo. A medida que va pasando el tiempo he aprendido a valorar a todos con mucho respeto.
Quiero contarle que me duele bastante que haya muchos chicos de 9, 10, 12 años que no concurren a la escuela. Me pregunto yo, los colegios primarios y secundarios ¿Están con sus aulas llenas?
Conozco varios chicos que van a las cartoneras llevando todo lo que pueden, para llevar unas chirolas a su casa. Estos niños que en horas de clases están ahí esperando que los atiendan. Conversando con ellos me cuentan que tienen 12 años, no saben leer ni escribir. “Por qué no vas le pregunté?” Me contestó el dueño de una de las cartoneras “no va porque no quiere, es un sinvergüenza”. ¿No somos los padres los que tenemos la obligación de mandar a nuestros hijos a la escuela?
Le cuento otra historia cortita. Otro papá me cedió el lugar donde levantaba cartones a las 17. Tiene cinco hijos, no tiene trabajo. Me dijo “me voy a volver loco, ando en la calle y pienso en mis hijos, tengo miedo que les pase algo cuando me voy, mi señora se va a trabajar a esta hora.
Otra historia, dos niños descalzos pisando vidrios esperan ser atendidos. Les pregunté por qué estaban descalzos. “Mamá nos compró una zapatilla a cada uno para ir a la escuela, pero no voy más”. Otro caso que me conmueve es un señor que trabaja en una cartonera de la calle Battaglia y ruta 8 y tiene entre 75 y 80 años y una enorme joroba. Trabaja ahí hace mucho tiempo. Que no diga el dueño que le está haciendo un favor porque ahora hace cosas, diríamos, como desarmar motores y otros.
Me parece a mí que hacer un favor es ayudar a pagarle una jubilación y a descansar ¿No le parece?
Mi último pedido es justamente con respecto a los cartoneros. Nosotros nos damos cuenta que llevamos una carga pesada. Si pesa 60 kilos nos dice 40. Sobre que está bajo, 45 centavos el kilo, es un abuso con la necesidad de la gente. ¿Dónde están los señores inspectores que no controlan las balanzas?
Pido por los niños que son el futuro de mañana. Desearía que en mi país no hubiese más analfabetos. Lo digo porque quien escribe esta nota fue analfabeta hasta los 12 años cuando mi padrino me mandó a la escuela, aprendí a leer y a escribir, desde entonces no he dejado a leer nunca y doy gracias a Dios.
Elena Aída Preto, DNI 4.795.621