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Villa Astolfi, la estación que nació de la mano de Don Juan

Fue fundada en 1960. Juan Santos Astolfi donó una importante porción de sus tierras para la construcción de un paradero que liberara al pueblo de la incomunicación a la que estaba sometido.
1 de abril de 2012 - 00:00

Estación de Villa Astolfi. En torno a ella fue creciendo la localidad. 

 

 

 

 Manzanares, Villa Astolfi y Villa Rosa, por citar algunas, tres localidades de Pilar cuyas denominaciones remiten irremediablemente a nombres y apellidos de familias pioneras que comenzaron, con trabajo, esfuerzo y visión de progreso, a escribir los primeros párrafos de la rica historia pilarense.

Un cuento repetido en la vasta extensión de la Argentina. Millares de hectáreas despobladas que, gracias al desprendimiento de algunos pocos visionarios, fueron experimentando la llegada del tren del progreso, que trajo consigo nuevos habitantes con valijas llenas de proyectos y renovadas ilusiones.

¿Quién podría saber -por ejemplo- si cuando doña Rosa Boggio decidió ceder terrenos propios para la creación de la estación de Villa Rosa imaginaría la fisonomía que adoptaría la zona años después?

Lo mismo podría preguntarse acerca de Juan Santos Astolfi o de la viuda de Julián Manzanares, quienes, al igual que doña Rosa, donaron importantes porciones de tierra para darle vida y desarrollo a distintos lugares del Partido.

Juan Astolfi era un italiano que vino a la Argentina a los 14 años. Llegó a Pilar a fines de la década del 40, compró una cantidad enorme de hectáreas de campo y puso una fábrica de ladrillos. De esta manera, ese tano emprendedor, que hasta ese momento se había dedicado a atender un comercio en la Capital Federal, se aquerenció en estos pagos y comenzó a echar raíces y a hacerlo crecer.

 

Sobre rieles

Pero, en aquella época, el paisaje de lo que hoy se conoce como Villa Astolfi no era más que una inmensa llanura verde, sólo matizada por cabezas de ganado que se expandían por el campo.

El progreso fue llegando sobre rieles. Unos pocos habitantes experimentaban, ya casi en la década del 50, la cruda condena del aislamiento.

El lugar se encontraba estratégicamente emplazado entre las vías de dos ferrocarriles. Uno de ellos detenía su marcha en la estación Manzone, sólo con dirección hacia la Capital Federal, pero su servicio era deficiente.

Fue por eso que Juan Santos Astolfi decidió cederle a la otra línea ferroviaria, Buenos Aires al Pacífico -actual Metropolitano-, una importante porción de sus tierras para a la construcción de un paradero que liberara al pueblo de la incomunicación a la que estaba sometido.

El 1º de abril de 1950, hace hoy exactamente 62 años, se inauguró la nueva estación y así llegó el desarrollo con el desembarco de nuevos habitantes, que le fueron dando a la zona la fisonomía de pueblo.

Pero Juan Astolfi no cesó en su intento de brindarle a aquel lugar adoptivo el crecimiento y el progreso que lograran transformarlo en una comunidad pujante.

Por eso, el 27 de mayo de 1956, Villa Astolfi vio flamear la Bandera Argentina al tope del mástil de la primera escuela, emplazada con carácter provisorio en un edificio perteneciente a Juan Astolfi, quien también había donado 2.550 metros cuadrados de tierra destinados a que el Consejo Escolar levantara el establecimiento definitivo.

Un año después, el mismo hombre costeó todos los fondos para la instalación de un destacamento policial.

 

 

 

Víctor Vergani
Hace 111 años nacía el aviador de Pilar

La tormenta del 9 de enero de 1938 fue demasiado para el Lokheed B12. Minutos después del despegue en Paso de los Libres (Corrientes), el temporal dio paso a la tragedia. El accidente aeronáutico en el que perdería la vida uno de los vecinos predilectos de Pilar aportaba, a su vez, las primeras pinceladas de una historia con carácter de leyenda.

Víctor Vergani había nacido el 1º de abril de 1901 en Pilar, fecha de la que hoy se cumplen 111 en Pilar.

A los 18 años, después de finalizar sus estudios en el Instituto Carlos Pellegrini, ingresó al Colegio Militar y cuatro años más tarde se incorporó a la Escuela Militar de Aviación, donde llegó a ser instructor de vuelo. El último escalón de su carrera fue el ascenso a Mayor en 1936.

Su muerte accidental a los 37 años resulta determinante para la construcción del personaje cuyas historias siguen transmitiéndose hasta el día de hoy. La tragedia lo alcanzó mientras actuaba como copiloto en el avión que acompañaba a la comitiva presidencial del entonces primer mandatario argentino, Agustín Pedro Justo.

A su regreso a Buenos Aires, poco después del despegue en Paso de los Libres, una tormenta implacable estrelló el aeroplano contra las costas del arroyo Itacumbú, en Uruguay.

 

 

Biblioteca

 

El 1º de abril de 1978 se inauguró la primera Biblioteca Popular de Presidente Derqui, en la calle Dorrego al 237. Su atención estaba a cargo de un grupo de jóvenes entre los que se encontraban Patricia Palpacelli, Carmen Marchesani, Mirta Cañete, Adriana Solari, Cristina González, Alejandra Burgueño y Nora Palpacelli. La Comisión Directiva estaba integrada por: María Isabel Brión de Pro (presidenta), Mercedes G. de Palpacelli (tesorera), María Teresa de Priore (secretaria).

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