De pronto Flash
“Porfis, cuida mi supernave”, le ruega el dueño de este auto a una virgencita muy particular. Una vez más, queda demostrado que la religión y las creencias tienen aristas insospechadas…
“Porfis, cuida mi supernave”, le ruega el dueño de este auto a una virgencita muy particular. Una vez más, queda demostrado que la religión y las creencias tienen aristas insospechadas…