Se fue un ídolo de la era romántica del automovilismo pilarense
Ídolo en aquellos tiempos en los que se corría en circuitos precarios y autos semipreparados, épocas en las que desbordaba la pasión, el martes pasado falleció Hugo Lavallén: el Loco, uno de los precursores de ALMA, sufrió un paro cardíaco.
Enamorado de los fierros desde chico, el Loco compitió desde joven, aunque por ese entonces las competencias de aficionados no abundaban en la zona. A mediados de la década de 1960, los pilotos locales despuntaban el vicio corriendo picadas con autos preparados para tales pruebas: Lavallén prefería el óvalo de Zelaya por sobre los demás trazados. A fines de esa época comenzaron a oficializarse las carreras locales, a partir de la aparición del circuito del barrio Carabassa, que reunía nada menos que a unas 12.000 personas fin de semana por medio, para ver el TC del Oeste o la categoría Fiat Libres 1000.
Allí, además de Lavallén, se lucían Jorge Vasco Oyhanart (luego dos veces subcampeón de Turismo Carretera), Carlos y Osvaldo Lynn, Adalberto y Daniel Vergani, y Dardo Dardy Mica, entre otros.
También, se disputaban carreras de karting alrededor de la plaza 12 de Octubre, competencias que otorgaban puntos para el campeonato argentino y eran a beneficio de los Bomberos Voluntarios o el comedor escolar.
Con el ALMA
En 1970, esos amantes de los fierros le dieron vida a la Asociación Libres Mil Agrupados (ALMA), entidad que aún hoy es refugio de miles de apasionados de la zona.
Precisamente, su origen a partir del empuje pilarense fue motivo por el cual se conoció a la ciudad como “Capital de Fiat 600”, en homenaje a las carreras de Fititos, que fueron ampliando sus sedes con el paso del tiempo y llegando -en la actualidad- a cuatro categorías diferentes: Promocional 1100, TC 1100, Clase 2 y Clase 3.
El año más recordado de Lavallén fue en 1978, cuando se consagró campeón de la hoy denominada TC 1100. Por esos días -de plena reestructuración- el Loco estaba en su apogeo y miraba a todos desde arriba en las posiciones. Precisamente, desde ese momento es que ALMA guarda sus registros oficiales.
El logro de Lavallén, uno de los primeros referentes de ALMA, se valoró aún más con el tiempo, ya que pasaron nada menos que 17 años para que otro pilarense (Gabriel Checchi) se quedara con un título de la asociación, en 1995.
A su vez, en el TC del Oeste compitió con Chevrolet, y llegó a subirse a un vehículo en TC, a bordo del Dodge de Carlos Lynn.
Se fue el Loco Lavallén, uno de los primeros referentes del automovilismo de Pilar y protagonista del nacimiento de las competiciones locales.
El consejo del Chueco
A Hugo Lavallén le gustaba contar una anécdota muy especial: durante una competencia en Balcarce del TC, el Loco estaba acondicionando su Dodge en boxes, cuando frente a él se detuvo nada menos que Juan Manuel Fangio, diciéndole: “Pibe, dejalo finito para que no se te ahogue, porque acá arriba a los autos siempre les falta el aire”. Obviamente, el pilarense obedeció el consejo del más grande.