Noches mágicas de Reyes
Año 1970. Felicidad plena registrda en los rostros de estos tres jóvenes niños pilarenses al compartir este grato momento junto a uno de los tres Reyes Magos que cada 6 de enero se hacían presentes en la reconocida galería Gath & Cháves de la calle Florida en Buenos Airs. En la fotografía vemos a los tres hermanos varones, hijos de nuestra querida y siempre recordada Martha Sara Borghini, disfrutando de aquel encuentro. Ellos son Mariano Sebastián Ejgiel (sentado), Gonzalo Javier Ejgiel (en el medio) y Víctor Leonardo Ejgiel (a la derecha).
por Armando Mathías D’Auría
Una vez más, el viejo arcón de los recuerdos inolvidables se abre en esta época del año y el reloj del tiempo vivido señala con placer aquellas noches pilarenses de comienzos de enero.
Noches cálidas en paz, con estrellas por doquier en el firmamento casi completo porque no había edificios que limitaran la vista y con mágicas bendiciones que se sentían en el alma.
Noches de 5 de enero que se vivieron con emoción, con la magia de la niñez que esperaba hasta el otro día para jugar con los regalos que traerían los queridos Reyes Magos.
Con tan sólo agua fresca y pastito para sus camellos, y como señal los zapatitos de los niños pilarenses, algún regalo Baltasar, Melchor y Gaspar dejaban tras aquella carta que escribían junto a sus padres.
Para mi Pilar del recuerdo, una etapa de estos tiempos comenzaba en los fines de la década de los sesenta hasta casi entrados en los ochenta, en el mes de diciembre cuando Casa Yanzig, juguetería y regalaría en general, generaba desde su decorado interior una vista especial.
Sus puertas se abrían y todos los juguetes soñados, anhelados en las cartitas de los chicos de Pilar estaban ahí.
Así se iba construyendo su ilusión. Sus pedidos se escribían luego de Navidad y quedaban en un vacío hasta pasar la fiesta por el año nuevo venidero.
Mientras sucedían los festejos, aquellas veredas del frente de la plaza 12 de Octubre exteriorizaba sus mágicas existencias y aquel recordado lugarcito de la Lorenzo López era el deleite de los niños y padres que transitaban por allí.
Y la esperada noche sucedía, la casa Yanzig que quieta mostraba los regalos que saldarían los infantiles pedidos, empezaba a desplegar de su interior la magia de aquella noche que se plasmaba en los tres Reyes Magos, de color de piel y cabellos tangibles, de capas y coronas brillantes, que subían a una camioneta F-100 y recorrerían aquel Pilar de entonces
Mágicas bendiciones derramadas por las principales calles pilarenses y todo el encanto de los tres Reyes Magos saludándonos y regalándonos caramelos, saludos, fotos compartidas y corazones latiendo de ver sus sueños concretarse
Espero que este enero de 2012, recién pasadito, en cada par de zapatitos, la vida nos siga dando la posibilidad de recibir del corazón de nuestra gente pilarense, esas mágicas bendiciones que sólo el ser humano puede irradiar, y que se construyen desde la sencillez de un niño pilarense jugando feliz.
Las fotos pertenecen a la colección personal de Armando Mathías D’Auría