Gregorio “Pocho” Ferrá, el médico que hizo historia
Pocho en su casa, en el año 2000, entrevistado por El Diario.
El 7 de agosto de 2001, hace 10 años, en su casa de Pilar falleció Gregorio “Pocho” Ferrá, médico que dedicó buena parte de su vida a investigar la historia del distrito, recopilando documentos que hablan del origen y crecimiento del pueblo que lo vio nacer.
Hijo de padres españoles, Ferrá nació el 14 de febrero de 1924, en una casa ubicada frente a la plaza 12 de Octubre, donde hoy funciona el banco Standard Bank. Sin embargo, al momento de morir vivía cerca de allí, en un domicilio de la calle San Martín al 800, donde según él vivió Rosendo de Orámaz, uno de los soldados de la expedición de Juan de Garay, quien subdividió las tierras del trazado original de Pilar.
De niño, Ferrá cursó sus estudios primarios en el Colegio de las Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad (hoy Instituto Parroquial), pero en 5º grado pasó a la Escuela Nº1. No obstante, por aquel entonces la ciudad no contaba con colegio secundario, por lo que tuvo que cursarlo lejos de Pilar, en el Colegio Nº4 “Nicolás Avellaneda”, del barrio porteño de Palermo. En 1950, se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires.
Gregorio se casó con Hayda Edith Battaglia, con quien tuvo tres hijos: Marcelo Gregorio, Adrián y María Cecilia. Aquel 7 de agosto, el corazón le jugó una mala pasada pocos minutos después de regresar a su casa, luego de haber compartido una cena con amigos.
Historiador
“Lo que me impulsó a escribir el libro ‘Manual de Historia de Pilar’ fue transmitir todos los conocimientos que durante tanto tiempo fui juntando para que queden para la posteridad”, declaró Ferrá a El Diario en septiembre de 2000, cuando concedió una de sus últimas entrevistas.
Es que, de la misma manera que ejerció la medicina, se dedicó con la misma intensidad a investigar sobre la historia de Pilar, lo que dio como resultado el libro mencionado anteriormente, editado en 1998 y del que habla de los orígenes y evolución del distrito. Además, escribió decenas de artículos sobre investigación, y fue miembro honorario de la Junta de Estudios Históricos desde 1994, entidad que en ese momento encabezaba otro apasionado de la historia local, José Sánchez.
Entre sus documentos más valiosos guardaba algunos originales relacionados con un censo de población llevado a cabo en 1756, que da cuenta de la existencia en el pueblo de tan sólo 42 familias.
En uno de sus últimos encuentros con El Diario, este admirador de Tomás Márquez afirmó con orgullo sobre su pueblo querido: “A Pilar no lo va a parar nadie”.
El cierre de la SIT
Un día como hoy, pero de 1992, cerró sus puertas la fábrica SIT, emblema de la industria de Pilar: la empresa textil empleó a una gran cantidad de pilarenses durante casi 40 años. La fábrica se comenzó a proyectar en 1945 y abrió sus puertas recién en la década de 1950, en un predio ubicado en el barrio San Jorge, cerca de donde hoy termina la autopista Panamericana.
Miles de vecinos pasaron por sus instalaciones, en una época en la que la densidad poblacional del distrito era mucho menor a la actual. Junto a la fábrica Anilinas Argentinas, Sotyl, Aván, Casco y la Fábrica Militar, entre otras, es parte de una época que vio el nacimiento del desarrollo del distrito.
En 1985, una crecida del río Luján inundó la planta, pero luego de un tiempo de refacciones pudo volver a ponerse en funcionamiento.
En sus instalaciones, que aún permanecen en pie, se producían sábanas, cortinas, colchas y recortes de telas que llegaban no sólo a Pilar sino a todo el país. Allí, la cantidad de empleados superaba el centenar en cada sección, quienes trabajaban en turnos rotativos que dividían al día en tres. Las diversas secciones de la fábrica eran tejeduría, hilandería, tintura, administrativos y ventas.
Como ocurrió con tantas empresas de la Argentina en los años ’90, el cierre de la fábrica SIT dejó como tendal una gran cantidad de desempleados.