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Colecta de libros con una historia particular

Los ejemplares serán destinados al Centro Comunitario de Pinazo. La entidad nació del amor y el compromiso.

3 de agosto de 2011 - 00:00

 

Hasta el próximo 14 de agosto, Pilar Point junto a la Fundación Ignacio María Coria Peralta Tanco, encaran una colecta de libros para la biblioteca del Centro Comunitario del barrio Pinazo.

La Fundación realiza trabajos en Pilar y su principal objetivo es la asistencia de niños y adolescentes con cáncer buscando “llevar amor y contención a todos los chicos, adolescentes y sus familias, que transitan un camino tan difícil”, señalaron los responsables de la campaña.

Los libros, en buen estado, se recepcionan en el 1º piso local 123, en el Centro de Estética y Peluquería Mónica Carignano.

La Fundación nació como un sueño del hijo menor de una de sus fundadoras: Ignacio, Nacho, quien se enfermó de leucemia en noviembre de 2002 y partió en febrero de 2005.

A lo largo de su enfermedad, siempre dijo y demostró que “El cuerpo puede enfermarse, pero no el espíritu, que cada día de nuestra vida es único, especial, mágico y vale la pena vivirlo como si fuera el último”.

Todo ese tiempo de enfermedad continuó con todas las actividades que desarrollaba, equilibrándolas con el tratamiento y los cuidados que requería. Tocaba la batería, la guitarra, dibujaba, continuó con sus estudios secundarios, practicaba yoga, disfrutaba del sol, veía videos, trabajaba con la computadora, iba al campo, a la plaza a patinar, escuchaba música, leía, comercializaba aromáticas junto a su hermana Mery en restaurantes de Buenos Aires, compartía su tiempo con su familia, amigos, sus perras y con la gente que iba conociendo en su camino.

En algunos períodos, tenía la limitante de sus defensas bajas, épocas en las cuales debía aislarse de todo aquello que pudiera enfermarlo o contaminarlo, porque significaba internación hospitalaria. Durante este proceso se dio cuenta que para sobrellevar la enfermedad, era sumamente importante sentirse querido, estar optimizado y en acción.

A partir de su experiencia personal, y con una visión marianista de la vida, proyectó una fundación cuyo nombre sería “Con una Sonrisa”, identificada con el trébol de San Patricio, para todos los chicos enfermos de cáncer, eso, desde su sensibilidad como paciente, que no llegó a concretar. Soñaba un lugar donde poder compartir con sus pares, todas aquellas actividades que él podía efectuar sin riesgos y que muchos chicos no podían por falta de recursos.

Nacho, con pocos años, con una gran generosidad de espíritu, con una profunda paz interior, música en el alma, pero sobre todo, un amor infinito por el mundo, sintió la necesidad imperiosa de hacer algo más.

Fue así que dándole movimiento a sus sentimientos, comenzó sin saberlo a dar los primeros pasos de la Fundación, regalando computadoras.

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