ver más

Un recorrido por la historia del tenis a través de las raquetas

Ayer se realizó una exposición donde los grandes protagonistas fueron los encordados y los grips de todos los tiempos. Los objetos exhibidos pertenecen a la colección de Alejandro Diorio.
26 de junio de 2011 - 00:00


Raquetas, pelotas de todos los colores y hasta un rincón de Guillermo Vilas.

 

 

La historia del denominado deporte blanco se escribió ayer por la tarde a través de las raquetas de todos los tiempos que fueron exhibidas en el salón de sesiones del Honorable Concejo Deliberante.

Así, las grandes protagonistas del tenis, con sus grips y sus encordados de todo tipo, se lucieron entre las 14 y las 20 en el marco de la singular exposición de los objetos que atesora desde hace más de 8 años el pilarense y tenista amateur Alejandro Diorio.

Sobre mesas, estantes y vitrinas se colocaron raquetas de diferentes materiales y épocas: desde una de madera marca Fishtail –cuyo mango imitaba a una cola de pez-, de 1890, hasta una Spalding Dayton fabricada en Ohio, Estados Unidos, que se utilizaba en simultáneo con la Segunda Guerra Mundial.

Otra de las más antiguas, de principios del 1900 y de marca La Belle, tiene su historia especial. Porque su marco de madera y su encorado deteriorado por los golpes y por el impiadoso paso del tiempo son similares, casi idénticos, a los que pasaron por las manos del “Zorzal Criollo”, Carlos Gardel, a quien se lo pudo ver en alguna antigua fotografía con una raqueta de esas mismas características.

Otro rincón de la exposición estuvo dedicado a las pelotas de tenis. “La intención es mostrar cómo fueron cambiando hasta llegar a las fosforescentes de hoy. Tengo la suerte de tener casi todos los colores, como blancas, verdes o rosas”, señaló Diorio.

Por otra parte, uno de los espacios de la muestra estuvo dedicado a trofeos y medallas: “tengo medallas del año 1900 y trofeos desde 1960”, contó el coleccionista. El evento incluyó, además, la proyección de videos de tenis en forma constante, en especial con imágenes antiguas.

 

El espacio Vilas

Como no podía ser de otra manera, otro rincón en la muestra estuvo reservado a Guillermo Vilas, con quien Diorio mantiene una relación cercana. Del mejor tenista argentino de la historia hubo indumentaria, zapatillas, raquetas, libros, revistas y más memorabilia relacionada con el ídolo.

“Algunas cosas me las dio él –explicó Diorio-, y otras las fui consiguiendo. A medida que las conseguía, él me las iba autografiando. La mayoría de las cosas las fui coleccionando con los años, y ya tengo tres raquetas usadas por Vilas, quien me confirmó que habían sido suyas, y una Puma que me dio un amigo de Guillermo delante de él”.

El gusto y la pasión de este hombre de 43 años por coleccionar raquetas de todo tipo nació en forma casi casual allá por el 2005, cuando el pilarense buscaba a sol y a sombra una Head Vilas, modelo que usaba cuando era casi un niño. Contactándose con casas de antigüedades, coleccionistas y vendedores por Internet, terminó acopiando modelos de todo tipo y momento histórico.

Diorio, que además edita la revista “Tenis en Pilar”, tiene una colección de entre 350 y 400 raquetas. “Fui focalizándome en buscar raquetas puntuales, de jugadores y antiguas. Por ejemplo, tengo todos los modelos de raquetas que usaron Björn Borg e Ilie Nastase –Adidas, difíciles de conseguir-. Los primeros que empezaron a sacar sus propias líneas fueron Vilas, Borg y Jimmy Connors”, expresó.

Cabe destacar que, a principios de 2008, en el Vilas Club, Alejandro Diorio pudo conocer al dueño de casa, nada menos que el Gran Willy. El contacto surgió porque el pilarense consiguió raquetas codiciadas por Vilas, incluso una que usó el propio tenista.

Allí le entregó una “Copa París”, una raqueta argentina de la década del ’50 y una Dunlop “Blue Flash”, la segunda raqueta que el campeón usó en su vida. Además, Diorio le regaló una Dunlop “White Flash” de la década de 1940, y una raqueta estadounidense de la década de 1960, marca Davis. Desde ese momento, el contacto entre ambos sigue siendo fluido.

 

 

 

 

 

 

Raquetas, pelotas de todos los colores y hasta un rincón de Guillermo Vilas.

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar